1. Miedo a equivocarse.
Es el más recurrente ante el riesgo de tomar una decisión. Sus síntomas son la ansiedad elevada antes de decidir, los tiempos de reacción prolongados, la delegación de responsabilidad en los demás, el bloqueo... Decídete a superar de una vez por todas el miedo a equivocarse.

2. Miedo a no estar a la altura.
Incluso quien ha demostrado muchas veces sus capacidades de decisión continúa sintiéndose acosado por la idea del papel que debe desempeñar. Es esa voz de la conciencia que mina nuestra confianza. Uno de los síntomas más claros es el aplazamiento.

3. Miedo a exponerse.
Lo que asusta, además de tomar las decisiones, es comunicarlas. Se relaciona con el miedo a hablar en público, el cual se basa en el temor a sonrojarse, a sudar y a perder el control del habla. La ansiedad anticipatoria, el hipercontrol y el estrés constante son sus síntomas.

4. Miedo a no tener el control o a perderlo.
Cuando mayor es el control, mayor es la sensación de perderlo. Ninguna decisión puede ser segura al 100%, porque nadie controla el azar, el cual podría echar por tierra incluso la planificación más perfecta.

5. Miedo a la impopularidad.
La necesidad de alimentar ese hambre de aceptación y complacencia es justo lo que vuelve extremadamente popular y apreciado a quien la padece. Decidir algo impopular trastoca su vida.

Nos asusta tomar decisiones, ya sea por no acertar con la elección o por las consecuencias. Aprende a decidirte sin miedos en el número de marzo de la revista Objetivo Bienestar.