Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la deficiencia de hierro es el primer desorden nutricional del mundo. No en vano, cerca del 80% de la población sufre una deficiencia de hierro, mientras que el 30% sufre anemia por deficiencia de hierro.

La deficiencia del hierro es un proceso gradual. Paulatinamente, se produce una disminución en el depósito de hierro del organismo y es necesario compensar esta pérdida con otros aportes alimenticios.

La carencia de hierro suele venir acompañada de una anemia y merma el ánimo físico y anímico de la persona. Además, cuando se produce en mujeres embarazadas es un riesgo para el bebé.

Si quieres aumentar tus reservas de hierro hay una serie de alimentos que facilitan su absorción:

1. Alimentos ricos en vitamina C (naranja, kiwi, mandarina, pomelo).

2. Ácidos orgánicos (cítrico, láctico y málicos).

3. Alimentos de origen animal, sobre todo la carne de ternera y cerdo. También los huevos.

4. Verduras como el brócoli, las coles o la alcachofa y legumbres. Entre ellas, los garbanzos, las lentejas o las habas.

5. Los frutos secos que más hierro aportan son nueces, almendras y avellanas.

6. Reduce el consumo de alcohol, té y café.