1. Hacer cenas muy suaves, sencillas, ligeras, de fácil digestión, con alimentos saciantes (aumento de verduras, hortalizas, vegetales, fibra?) y de plato único.

2. Tomar infusiones relajantes, drenantes y depurativas (cola de caballo, manzanilla, tila, diente de león, tomillo, etc) contribuirán a eliminar líquidos y toxinas, a engañar el estómago cuando se tenga hambre y a estar bien hidratados.

3. Entre horas o antes de las comidas principales se puede optar por tomar una taza de caldo vegetal depurativo (frío o caliente). Por ejemplo: apio, cebolla y perejil.

4. Usar cocciones sencillas y ligeras como la plancha, vapor, hervido, al horno, a la brasa, al papillote, etc.

5. Limitar el consumo de hidratos de carbono (pan, pasta, arroz, cereales,?) y tomarlos a primera hora de la mañana para poder quemarlos durante el transcurso del día.

6. Si tenemos mucha hambre se puede optar por lonchas de jamón de pavo, queso en lonchas ligero, hortalizas crudas (apio, zanahoria, pepino) bien masticadas, caramelos ácidos o de regaliz sin azúcar, gelatina de sabores 0%, infusiones, caldos depurativos y lácteos descremados (yogur, cuajada, queso de untar ligero?).

7. Como postre lo mejor es escoger fruta natural (en pieza, en compota, al horno con stevia, en brocheta, macerada con vinagre y edulcorante artificial) o yogur descremado, cuajada o queso fresco 0% con canela o vainilla en polvo, gelatina de sabores 0% (fresa, limón, naranja, etc) o alguna infusión digestiva con edulcorante.


Cada mes en la revista Objetivo Bienestar, la Dra. Montse Folch da las pautas de una alimentación saludable.