Coser se ha puesto de moda. Y no solo porque se trata de una técnica con la que poder remendar el vestuario en tiempos de crisis o crear diseños exclusivos de decoración o abrigo, sino porque cualquier técnica manual como la costura relaja, estimula la creatividad, frena el deterioro cognitivo, mejora la autoestima y ayuda a luchar contra el estrés.

La costura se basa en la repetición de una acción que debe aprenderse y perfeccionarse, lo que ayuda a concentrarse y a practicar la paciencia para mejorar. Cuando se domina la técnica y comienza a verse resultados, se convierte en un hobbie. Esto ayuda a mantener la mente activa y entretenida durante el tiempo que se realiza y cuando se consigue el objetivo se fomenta el orgullo y la satisfacción al haber creado algo de la nada.

De los beneficios de esta técnica manual han surgido nuevas terapias como la lana-terapia o los talleres de Pachtwoork para enfermas de cáncer. Gracias a ellas, muchas personas con dificultades personales, enfermedades, o incluso en una situación profesional precaria han conseguido volver a sonreír y a formar parte de un grupo social, algo vital a la hora de encarar problemas de ansiedad y depresión.