El ejercicio físico es esencial en nuestro día a día y es que, el sedentarismo es el cuarto factor de riesgo de mortalidad global. Se estima que 3,2 millones de personas mueren cada año por enfermedades asociadas a no moverse del sillón. Y esto va en aumento ya que un 23% de los adultos y hasta un 81% de los adolescentes no son lo suficientemente activos. “La actividad física moderada es una polipíldora, pero sin los efectos secundarios de cualquier otro medicamento” señala el miembro del Grupo de Educación Sanitaria y Promoción de la Sociedad Española de Medicina de Familia y Comunitaria (semFYC) y uno de los sanitarios a pie de calle más involucrados en erradicar el sedentarismo entre la población, Francisco Camarelles.

SIN EXCUSAS

La sensación de que nos falta tiempo, suele ser la excusa perfecta para no salir a hacer ejercicio, pero aquí nadie habla de ganar unas Olimpiadas ni correr maratones. Hablamos de sacar media hora al día para mover el esqueleto y hacer algo de actividad física. Con 30 minutos diarios será suficiente, lo que dura un capítulo de tu serie preferida. No es tanto rato ¿verdad?. También puedes fraccionar esa actividad. Por ejemplo, sacar 10 minutos tres veces al día no parece tan difícil ¿no? Los míticos 10.000 pasos al día nos pueden servir de guía para hacer un seguimiento de nuestra actividad física, aún así, los expertos recomiendan que esos 5 quilómetros diarios deben ser a un ritmo vivo para que sea efectivo y notar así los beneficios de nuestro esfuerzo. “Debemos notar que nuestro corazón se agita pero que podemos seguir manteniendo una conversación sin perder el resuello”.

“CONTAGIO CONDUCTUAL”

La mítica frase “si culo veo culo quiero” se puede aplicar a muchos aspectos de la vida, y la actividad física no queda exenta. “Es un círculo virtuoso, empieza uno y pronto se le suman amigos, vecinos…”, destaca Camarelles. Los científicos hablan de “contagio conductual” y lo explican diciendo que la actividad física, cuando se plantea de modo accesible y se explica que es como “un medicamento pero sin efectos secundarios” se convierte en un virus saludable. Esta práctica debe aplicarse desde que nacemos para que a medida que vamos creciendo se convierta en un hábito. La OMS sugiere que antes de los 5 años los niños deben realizar hasta 180 minutos de actividad diaria de cualquier intensidad, algo que cumplen sin problemas ya en el gimnasio para bebés y que bordan para extenuación parental en una tarde de columpios y juegos en la arena. Conforme crecemos, la actividad debe ir aumentando progresivamente y adaptándose a nuestro cuerpo y a nuestras capacidades físicas que a partir de los 18 años llegan a su mayor capacidad para luego volver a reducirse. “Con la edad los músculos pierden fuerza y elasticidad. Esto nos vuelve vulnerables a caídas, con el agravante de que la recuperación suele ser complicada e, incluso, puede que no se llegue al nivel de soltura de antes del accidente”. Por eso existen prácticas como el taichí que son más relajadas pero integran elementos de equilibrio, fuerza y flexibilidad. Lo importante es no dejarse de mover y abandonar el sedentarismo definitivamente.

LOS PASOS QUE NOS ALEJAN DEL DOLOR

El ejercicio físico puede evitar o atenuar los efecto de hasta 26 patologías. Por ejemplo sabemos que “La obesidad relacionada con el sedentarismo favorece la liberación de ciertas sustancias vinculadas al desarrollo de cáncer”, sentencia la doctora Pilar López Criado, oncóloga médica del Centro contra el Cáncer MD Anderson de Madrid. “Además el ejercicio facilita el abandono de gran parte de los hábitos nocivos que aumentan el riesgo de tumores (tabaquismo, mala dieta…), generando un estado físico y anímico que facilita el diagnóstico y mejora el tratamiento de cualquier tumor”. No hace falta que sea una actividad de gran intensidad sino que “realizar 3-4 horas semanales de ejercicios en carga (andar, bailar o correr) y rutinas específicas para fortalecer la musculatura de las zonas donde los huesos se fracturan con más facilidad, como los erectores de la espalda, la cadera, el hombro y la muñeca”, son una sencilla receta para evitar la osteoporosis según explica La doctora Mª Elena Martínez Rodríguez, rehabilitadora en el Hospital Ramón y Cajal. Estos son solo algunos ejemplos de los múltiples beneficios que aporta el ejercicio físico a nuestra salud.