El café de cereales es una buena alternativa para aquellos que quieran reducir el consumo de café por razones de salud. Libre de cafeína, resulta vigorizante pero sin ser excitante, por lo que lo podemos tomar en cualquier momento del día, incluso antes de acostarnos. Se elabora a base de una mezcla de cereales –normalmente cebada, malta y centeno– a los que se añaden hojas de la planta de achicoria para darle ese punto amargo que recuerda al café. Al estar hecho a base de cereales, tiene un alto contenido en fibra que facilita el tránsito intestinal además de aportarnos energía.

Los cereales se tuestan y se muelen hasta obtener un polvo oscurecido soluble en agua –puede ser fría aunque se disuelve mejor en caliente– o leche. Además de achicoria, el café de cereales lleva también a menudo higos secos que le dan una nota dulce, más aromática. El resultado es una bebida de color oscuro cuyo aspecto es casi igual al del café y cuyo sabor, a pesar de no ser idéntico, mantiene el punto de amargura e intensidad que lo caracteriza.

Se puede tomar en cualquier momento del día, no tiene el componente adictivo de la cafeína ni interfiere en nuestro descanso. Por todo ello, puede ser una buena idea para reducir el número de cafés que tomamos al día, en caso de que queramos controlar nuestro consumo de cafeína, además de ser una bebida aromática y de sabor muy agradable de la que podemos disfrutar sin restricciones.