Quien tiene una mata de pelo indómita y rizada prefiere una melena lacia. A las rubias les gustaría ser morenas y los altos preferirían perder algún centímetro para no despuntar. Somos así de caprichosos.

En el primer caso, la industria cosmética se ha empleado a fondo, a lo largo de los años, para presentar la solución definitiva que proporcione un alisado permanente. Sin embargo, por otro lado, los médicos han alertado siempre de los riesgos de que esos productos cayeran en manos inexpertas porque pueden provocar irritaciones, quemaduras en la piel o el cuero cabelludo o incluso, alergias. Pero sus alertas caían en saco roto. Hace poco, sin embargo, saltaron todas las alarmas y la industria cosmética se vio envuelta en una nueva polémica.

La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer catalogó, en uno de sus últimos trabajos, una substancia frecuente en los productos para alisar el cabello en el grupo de carcinógenos confirmados para humanos.

Se trata del formaldehído, una substancia que quiebra la raíz del pelo y que se ha relacionado con alergias, ampollas en la piel y otras reacciones cutáneas. Automáticamente, las marcas se desmarcaron de ella y muchos países la prohibieron. Sin embargo, aún se utiliza en algunos productos y tratamientos, por eso conviene extremar precauciones y cerciorarse de que el producto empleado no contiene dicha substancia.