Qué aprenderemos con la lectura de tu novela?

Todo lo que nos potencia está dentro de nosotros mismos. Las batallas las libramos fuera pero las guerras se ganan dentro.

 

¿Qué quieres decir?

Las batallas de fuera son los desafíos de la vida. La pérdida de la salud o de una relación son algunos ejemplos. Pero la guerra es lo que al final va a resultar de lo que yo me digo a mí mismo. Si me resigno y me rindo, no voy a ganar la guerra. ¿Por qué hay personas que les va todo mal y están contentas y otras que todo les va bien y siempre se están quejando? Es ese diálogo interno.

 

¿Cuánto de genético y cuánto de aprendizaje tiene esa actitud frente a lo que nos sucede?

Un 40% es genético y un 60% procede del entorno cultural, de una forma de pensar. Lo que ocurre es que está comprobado que la genética puede ser modificada por la manera de pensar. Si uno no quiere de verdad cambiar algo, no lo va a cambiar. Si no está dispuesto a hacer lo que hay que hacer, no cambia. Es cierto que hay algunos que no son conscientes y que tampoco están dispuestos a explorar.

 

Según usted todo es cuestión de elección. Pero no siempre es fácil.

Nos movemos en dos planos. Cuando vivimos la dificultad económica, la enfermedad o estar ante un grupo que no nos acepta es normal sentir dolor. Y cuando intentamos animar a una persona en una situación difícil es lógico que pensamos que es fácil hablar cuando uno no está en esa situación y que, por tanto, obtengamos rechazo. Ante esto, respeto y ayuda. Pero cuando el sufrimiento entra en juego, ya es cosa de la mente. Si estamos en paro y establecemos un diálogo interior en el que nos decimos que “no sirvo para nada porque si no, me hubieran cogido en esa empresa o estaría trabajando”, veremos afectada nuestra la salud, el ánimo, el nivel de energía, nuestra capacidad de adaptación a diferentes situaciones o a la creatividad. Hasta la situación más difícil se puede vivir de dos maneras: desde la frustración o desde la esperanza de no dejarnos vencer por el dolor y de tener la actitud de querer superarlo.

 

¿Nuestro peor enemigo es el miedo?

El miedo es una raíz muy profunda en el ser humano. El que está originado por una causa concreta, por ejemplo, si encontramos un animal con intención de atacarnos es bueno porque nos hace reaccionar y nos ayuda a mantenernos con vida. Pero hay otro tipo de miedo, el que se origina en la mente y que se crea a través de nuestra visión de qué somos y cómo vemos el mundo, que pone en marcha una serie de reacciones que nos perjudican. Por ejemplo, si soy una persona que se ve con pocos recursos y pocas capacidades, voy a tener miedo. Si veo el mundo como algo hostil, voy a sentir miedo. Si miro a los demás y veo que son muy diferentes a mí, me voy a sentir amenazado. Ese miedo se va apoderar de mi vida. Y como reacción voy a poner en marcha una serie de mecanismos como la evitación, el bloqueo o el ataque. A través del libro busco que cambiemos nuestra percepción, solucionar este miedo.

 

Dices que el egoísmo es la expresión del miedo. Sin embargo, los psicólogos consideran positivo pensar en uno mismo.

Hay personas que se ocupan de los demás sin ocuparse de sí mismos y a eso le llaman generosidad. Esto no es así. Para cuidar de los demás, hay que cuidar de uno. No es un tú o yo. Es un tú y yo.