1. Riega la planta
Lo dice el reputado psiquiatra Aaron T. Beck Con el amor no basta, el matrimonio (feliz) es una planta que debe regarse a diario para evitar que se marchite. Son los pequeños detalles los que marcan la diferencia en una convivencia de dos. Si tienes hijos, no te centres sólo en ellos y dejes a un lado a tu pareja.

2. 1 + 1 = 2
En el matrimonio no se trata de conseguir todo el tiempo lo que se quiere y someter al otro a voluntad. Una pareja es más rica y más feliz cuanto más aportan a ella sus dos miembros.

3. Más que el qué, el cómo
Esta máxima es aplicable a cualquier ámbito de la vida. Tener mano izquierda para plantear asuntos espinosos o saber acometer discusiones sin crispación es fundamental. Ahí van algunos consejos: pregunta en vez de acusar, siempre es mejor "¿me estás prestando atención?" que un "nunca me prestas atención" o cuando critiques algo de tu pareja procura hablar de ello como algo que hace, no como algo que él/ella es.

4. (Re)define tu matrimonio
A menudo, en un matrimonio se dan muchas cosas por sentadas y es después cuando llegan las sorpresas... y los jarros de agua fría. Nunca es mal momento para hablar de cómo se entiende el matrimonio, sobre todo porque la percepción de esta relación puede variar en los diferentes estados vitales.

5. Huye del almacén
Dejar pasar las cosas que te molestan o te hieren de alguien esperando que cambien o que a ti dejen de molestarte siempre es mal asunto, pero cuando se convive con ese alguien es la peor idea posible. En el momento más insospechado estallará la guerra y se producirá una hostilidad innecesaria. No hagas acopio de reproches.

6. Aborda los asuntos individualmente
Muy vinculado al punto anterior, cuando se tratan temas a discutir conviene hacerlo de uno en uno. Aquello de aprovechar que el Pisuerga pasa por Valladolid para rescatar cualquier otro asunto pasado es muy perjudicial.

7. Pensar antes de hablar
Nadie dijo que la sinceridad absoluta fuera una base del matrimonio. A veces, es mejor pensar las cosas mil veces antes de decirlas y calibrar el impacto que pueden tener. Antes de lanzar un dardo conviene estar seguro de que no se trata de un sentimiento pasajero o un impulso irracional. Una vez lanzado, el daño ya estará hecho.

8. La vida no acaba en tu pareja
El matrimonio no es una farmacia 24 horas a la que puedes acudir en cualquier momento para curar o aliviar tu dolor. Puede que para algunas afecciones debas recurrir a tus amigos o, incluso, a ti misma.