Que la juventud es una actitud de vida es un dicho que raramente podemos desmentir. Mantenernos activos, encontrar y practicar nuestras pasiones, quedar y disfrutar de momentos especiales con nuestra familia y amigos y, en definitiva, vivir la vida y no limitarnos a verla pasar es una de las bases para una vida más saludable. Ya sabemos que la meditación puede mejorar determinados problemas de tu salud. Pero ¿y si nuestra mente pudiese influir en nuestro proceso de envejecimiento de forma directa? ¿Y si siguiendo un entrenamiento mental como la meditación fuésemos capaces de estimular la renovación celular, responsable de que nuestra piel se vea más tersa y luminosa?

Es el concetpo de "meditación para embellecer el rostro" y, en esta línea, un estudio publicado en la revista Psychoneuroendocrinology, llevado a cabo por la Universidad de California-Davis, ha descubierto que practicar de forma continua la meditación incrementa la producción de telomerasa, la enzima responsable de frenar el proceso de envejecimiento.

La Universidad de Harvard ya había demostrado que la telomerasa había logrado revertir los procesos degenerativos en ratas. Cada vez que las células se dividen, los telómeros se acortan, y cuando caen por debajo de una cierta longitud, lo que ocurre de forma normal durante el proceso de envejecimiento, las células dejan de dividirse y mueren. La telomerasa impide este acortamiento en algunos tipos de células, incluyendo las células madre, agregando ADN a los extremos de los telómeros, por lo que es conocida como la 'enzima de la eterna juventud'. 

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El estudio realizado por los investigadores de la California-Davis, comparó a los 30 participantes de un retiro meditacional en el Shambhala Mountain Center de Colorado con un grupo de control que no acudió al retiro pero que estaba en lista de espera para hacerlo. Los participantes meditaron seis horas al día durante tres meses y después de este periodo los investigadores encontraron un 30% más de actividad de telomerasa en los participantes que en el grupo de control.

Aunque los investigadores advierten de que pueden existir otros factores que influyan en el resultado, como el entorno, los alimentos o el agua que los participantes consumieron durante el retiro meditacional, la meditación también es considerada como parte de esos factores que estimula el proceso de regeneración natural de las células, lo que equivale a retrasar el proceso de envejecimiento.

Ya hace unos años, otro estudio científico llevado a cabo por científicos chinos de la Universidad de Dailan en colaboración con el psicólogo Michael I. Posner, de la Universidad de Oregón, demostró  que practicar meditación de forma regular genera conexiones neuronales más fuertes en áreas donde, a falta de esas conexiones, se generan trastornos como la depresión, el déficit de atención o la demencia. 

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Por todos estos beneficios y porque sabemos que iniciarse en la meditación puede resultar un poco frustrante, le hemos pedido a Marta Puig, fundadora de Mundo Pránico, espacio de formación y terapia de sanación energética y medicina integrada, que comparta con nosotros sus consejos para todos aquellos que estéis pensando en iniciaros en la meditación y que puedes aplicar al practicar estos ejercicios sencillos para principiantes.

1. Comienza eligiendo un día a la semana. Lo ideal es meditar cada día, pero como cualquier rutina hay que empezar a instaurarla en tu vida poco a poco y sin excesos.  

2. Decide la hora que te viene mejor. Meditar cada día a la misma hora nos ayuda a crear una rutina de forma más fácil. Es importante encontrar una hora en la que no te molesten y disponer de tiempo contigo misma durante al menos 10-15 minutos. 

3. Busca un espacio en tu casa donde te sientas cómoda y medita siempre en el mismo lugar. 

4. Atenúa las luces. Puedes estimular tus sentidos con velas aromáticas o barritas de incienso que tengan un efecto relajante, a poder ser orgánicas.

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5. Ponte cómoda. La postura es importante y no debes de forzarla porque te distraerá de lo verdaderamente importante. Mantén tu espalda erguida pero sin llegar a sentirte incómoda. No te preocupes por la posición de las manos o las piernas. Muchas veces vemos que las personas que meditan colocan su cuerpo de una manera especial, pero no es necesario; lo importante aquí es que estés lo más cómoda posible para que así puedas centrarte en tu respiración.

6. Viste ropa adecuada que no te apriete y que te permita conectar con tu cuerpo sin distracciones.

7. Ten a mano un reloj o ponte una alarma. Cuando estés preparado para empezar decide la duración de la meditación. No te fuerces a cumplir sesiones imposibles. Te recomiendo comenzar con meditaciones cortas de entre 5 y 7 minutos para ir poco a poco aumentándolas

8. Cuando medites, mira en dirección este, hacia la salida del sol. La energía que nos llega de esta dirección cardinal es la más idónea para calmar la mente.

9. Concéntrate en tu respiración. Respira y expira por la nariz. Es más sencillo si mantienes los ojos cerrados para que nada te distraiga. Si te distraes vuelve a centrarte en el sonido de tu respiración. 

10. Sé constante y no seas muy dura contigo misma. Al principio, concentrarse e intentar no pensar en nada más que en tu respiración puede ser muy complicado. Ten paciencia y practica.