Ya no suena el despertador. En su lugar, oímos el mar de fondo o las gaviotas, los grillos o los murmullos de una ciudad. Das un paseo por la playa, o donde estés de vacaciones, disfrutas de la familia, de tu tiempo. ¡Estás de vacaciones! ¿Pero realmente aprovechamos el verano para descansar y desconectar del trabajo y las rutinas? La mayoría de las personas no desarrollamos la capacidad de separar en nuestra mente el tiempo de ocio y el de trabajo. Muchos de nosotros necesitamos tres semanas seguidas para lograr desconectar en vacaciones, en la primera seguimos con el piloto de “en el trabajo” encendido, la segunda empezamos a disfrutar y en la tercera desconectamos al fin.

Entrenar la mente a través de la meditación nos ayuda a disfrutar de cada momento mucho antes y sacar el mayor partido al descanso. Por eso la meditación se ha convertido en el mejor compañero de viaje de millones de personas que ya se han sumado a esta práctica.

“Cualquier momento del año es adecuado para iniciarnos o retomar la práctica, pero el verano es idóneo para instalar el hábito de la meditación, sin prisas. Recurrir a técnicas de meditación nos ayudará a olvidarnos de nuestras preocupaciones y obligaciones en el período de descanso, a eliminar el nivel de estrés que a menudo mantenemos durante las vacaciones impidiéndonos que nuestro cuerpo y mente se relaje y se recuperen. Además, nos ayudará a afrontar mucho mejor la vuelta al trabajo, sin estrés ni ansiedad”, asegura Úrsula Calvo, instructora de `mindfulness ́ y fundadora del Úrsula Calvo Center.

Cientos de estudios de las mejores universidades y centros de investigación del mundo avalan los beneficios de la meditación como, por ejemplo, su práctica en niños diagnosticados con TDAH les permite rebajar la cantidad de medicación que toman y, aún así, mantienen una buena respuesta y se encuentran mejoras a nivel académico y personal.

Su práctica diaria no solo mejora nuestra salud física y mental. Además, aumenta la concentración, la creatividad, la productividad, pone en orden nuestras ideas, facilita la toma de decisiones y mejora las relaciones con los demás y con nosotros mismos. Por si fuera poco, otros estudios científicos han demostrado el beneficioso efecto de la meditación sobre el ADN, prolongando la juventud de las células y, lo que es más importante, permitiéndonos vivir más y mejor.

Iniciarse en la meditación es sencillo, siempre y cuando se sigan las pautas adecuadas y no se abandone la práctica. Hay muchas meditaciones guiadas en internet y muchos centros de meditación que nos darán las claves para comenzar (o continuar) con este nuevo hábito. Por ejemplo, en Úrsula Calvo Center han preparado una colección de meditaciones guiadas, unos sencillos audios a los que acceder en cualquier momento y lugar, pero hay centros presenciales que también nos dan las pautas para meditar, como por ejemplo los centros de Meditación Trascendental de España o bien centros de mindfulness, entre muchos otros.

Para meditar no necesitas llevarte ningún tipo de artilugio especial. Solo encontrar el momento más adecuado para conectar contigo. Equilibrio, relajación, entusiasmo, energía, salud y un verdadero descanso se logran con una mente entrenada. Es una oportunidad para tomar otra perspectiva y, por fin, cambiar las cosas que no encajan, y potenciar aquellas de las que realmente disfrutamos”, asegura Úrsula Calvo.

No decimos que sea fácil pero sí que sus beneficios los notarás enseguida y también los de tu alrededor. Así que ¡ánimo! Estamos seguros que has conseguido muchas otras cosas antes de esta mediante la práctica y el entrenamiento, esta es solo una más. Y te vendrá genial.