¿Qué es una migraña?

“La migraña es una enfermedad muy compleja en la que hay innumerables genes implicados e infinitos factores internos y externos que actúan en conjunción para producir un estado de susceptibilidad a tener crisis o ataques de dolor”, aclara el neurólogo David Ezpeleta. Así pues, estas cefaleas pueden aparecer de forma espontánea o por alguna causa desencadenante. En ese sentido, el doctor Belvís apunta que “en todos los estudios que analizan esta cuestión, el factor precipitante número uno que provoca los ataques migraña y su cronificación es el estrés. Le siguen en importancia los trastornos de la regla y del sueño, así como el ayuno. A más distancia podemos encontrar los factores alimentarios y climáticos”.

¿Es frecuente?

Se estima que en España hay más de cuatro millones de personas que padecen migraña. Sobre todo mujeres, ya que ellas son tres veces más propensas a sufrir esta dolencia que los hombres. A pesar de que esta enfermedad pueda presentarse a cualquier edad, es más prevalente entre los 25 y los 55 años.

¿Cómo duele?

 “La migraña es una cefalea que afecta a una parte de la cabeza y cuyo dolor suele ser pulsátil (como un latido cardíaco) y de intensidad moderada o grave. Este viene acompañando de náuseas y/o vómitos y fotofobia (la luz estorba). Además, el dolor aumenta con esfuerzos físicos de la vida cotidiana y el traqueteo de la cabeza”, señala el doctor Belvís. Los ataques pueden durar entre 4 y 72 horas y el malestar que causa no permite realizar las actividades habituales. Asimismo, “en un 25-35% de los casos, antes del dolor aparece lo que se conoce como ‘aura’. Es decir, un episodio de disfunción neurológica de menos de una hora y habitualmente visual en el que la persona ve luces, figuras o deslumbramientos, entre otros destellos lumínicos”, añade el neurólogo.

¿Son efectivos los calmantes?

En primer lugar, “hay que tratar de corregir aquellos factores relacionados con el estilo de vida que puedan ejercer como desencadenantes o agravantes. Por ejemplo, el sedentarismo, el sobrepeso, los ritmos alterados de sueño o el ayuno”, explica el doctor David Ezpeleta. Asimismo, “se recetan fármacos para aliviar el dolor como son los antiinflamatorios y los triptanes (medicación específica para los ataques de migraña) o una combinación de ambos”, apunta el neurólogo. También se podrán prescribir medicamentos para las náuseas y los vómitos que pueden aparecer. Para las personas con crisis muy frecuentes o crónicas, hoy en día existen diferentes tratamientos preventivos.

La cirugía y la migraña: ¿sí o no?

Aspectos a favor de la cirugía: Sus defensores afirman que la cirugía para la migraña logra mejorar significativamente sus síntomas e incluso su resolución completa en la mitad de los pacientes. “Consiste en liberar la presión de los puntos desencadenantes o nervios implicados repartidos en el córtex cerebral a partir de pequeñas incisiones, siempre a nivel superficial, en el cuero cabelludo”, explica el doctor Ahmad Saad, uno de los pioneros de esta técnica. Se puede realizar con anestesia local o general, y puede durar entre 15 minutos y una hora, dependiendo de las zonas que se vayan a tratar. Aun así, no sería un cirugía apta para todos los casos de migrañas, sino que estaría indicada en aquellos “que no logran mejorar con otras terapias y cuya calidad de vida se ve muy mermada por la enfermedad”, aclara el doctor.

Aspectos en contra: Las evidencias científicas, básicas para recomendar cualquier tratamiento, no avalan esta cirugía. “La comunidad médica actual que trata la migraña a nivel europeo y norteamericano no recomienda a ningún paciente con estas cefaleas que se realice ningún tipo de cirugía por absoluta carencia de evidencias de eficacia en el momento actual con los pocos estudios realizados y en pocos pacientes”, advierte el doctor Robert Belvís, jefe clínico de Neurología del Hospital Universitario Dexeus. En esta misma línea, el doctor David Ezpeleta, miembro del Grupo de Estudio de Cefaleas de la Sociedad Española de Neurología, coincide en que “no hay evidencia científica necesaria y suficiente como para respaldar los diferentes tipos de técnicas quirúrgicas en la migraña”.