Las vacaciones son una época maravillosa. No hay más obligaciones que las que nosotros mismos nos imponemos (madrugar para ver un amanecer espectacular, ir a un mercadillo, reservar mesa en ese restaurante para el que llevas ahorrando todo el año…). La agenda se simplifica y se vuelve más elástica (quien dice comer a las dos dice las tres y media porque en la playa se estaba a gusto). Septiembre llega como un mazazo.

A diferencia de los niños de preescolar, que cuentan con un período de adaptación en el colegio, los adultos pasamos de la calma a la vorágine de un día para otro. Prepararnos para sobrellevarlo con calma es crucial para nuestra integridad mental y para la tranquilidad de quienes nos rodean. Algunas técnicas del mindfulness nos ayudan a centrarnos, controlar la ansiedad de la vuelta y hasta a encontrar el disfrute en las pequeñas cosas de la rutina.  

 

1. Toma conciencia de la realidad

Vive el presente como forma de mitigar la ansiedad. Hoy el jefe os ha convocado para notificaros los objetivos hasta Navidad. Temes ‘que te enmarronen’. Así que desde que pones el pie en la calle vas dándole vueltas a esa reunión y lo único que consigues es ponerte más y más nerviosa.

«A veces vamos en el metro dándole vueltas a lo que haremos al llegar a nuestro destino. No estamos viviendo completamente ese momento de nuestra vida. Toca quitar el piloto automático, observar la vida en el vagón, sentirnos vivos. Relajar unos minutos nos ayuda a controlar el estrés», explica la psicóloga Arantza Pérez Mijares, miembro de Top Doctors.
 

Mindfulness para volver a la rutina meditacion
 

2. Aterriza planeando

¿Has visto cómo toman tierra los aviones? No bajan en picado, sino que planean descendiendo hasta rodar suavemente por la pista. Haz lo mismo. Al llegar a tu mesa tómate tu tiempo antes de encender el ordenador. Respira, sé consciente de tu entorno, mira qué ha cambiado, qué no. Sin prisas. Estás ahí y es tu momento. Siéntete como ese avión.

 

3. Haz ejercicios de relajación

Igual que hay colegas que hacen una pausa para fumar, tómate tu momento para realizar técnicas de relajación. «Es muy recomendable y necesario realizar diariamente alguna técnica de relajación que nos permita diferenciar este estado de relajación del estado de ansiedad», apunta María del Mar Díaz Lainez, jefa del Servicio de Psicología Capio Hospital Sur y miembro de Top Doctors.

«Existen muchos métodos para aprender a relajarse y debemos elegir aquel que más nos ayude. Es muy recomendable el yoga: con respiraciones profundas logramos un estado de relajación en poco tiempo. También podemos combinarlo con técnicas de visualización, evocando alguna imagen que nos infunda tranquilidad (una escena de nuestra vida, un color…)». El yoga ofrece otra ventaja: los estiramientos te evitan contracturas y dolor de espalda por estar siempre en la misma posición.

 

4. Tiempo para la meditación

Vas todo el día acelerada, llegas a casa acelerada, haces la cena acelerada y te metes en la cama a toda prisa, que mañana hay que madrugar. ¿Te reconoces? Tómate un momento para meditar –a veces con cinco minutos basta–, analiza tu día, ponlo en valor. Te ayudará a reformular tus pensamientos negativos en otros más positivos. La actriz Mariam Hernández reconoce que por muy cansada que esté al llegar a casa siempre hace unos 20 minutos de yoga y meditación. Al terminar se siente como nueva.

 

5. Tómate pequeños descansos

¿Sabías que, según Adecco, aproximadamente un 30% de los trabajadores sufre el síndrome postvacacional? Evita sucumbir al desastre sin sobrecargarte desde el primer día. Y tómate pausas para descomprimir. Disfruta de tu vida en la oficina. ¿Tienes que esperar unos minutos hasta que la fotocopiadora termine su trabajo? En vez de mirar el móvil o regresar como una posesa al teclado da una vuelta, saluda a otros compañeros o mira por la ventana (esto último te ayudará a descansar los ojos).
 

Mindfulness para volver a la rutina detox digital
 

6. Dale al off

Los dispositivos electrónicos nos permiten estar al pie del cañón las 24 horas al día. Salvo que de ti dependa evitar un desastre nuclear a escala planetaria, haz un poco de detox digital y desconecta al salir de la oficina. No contestes mails desde el gimnasio, no cocines leyendo informes. Como mucho, organiza tu agenda antes de acostarte y santas pascuas. Hora de apagar. Pon el móvil en modo avión y despídete de él hasta mañana. Una vez apagado disfruta del momento. No lo vuelvas a encender. Sigues sin ser la responsable de la cosa nuclear así que relájate y disfruta. Bienvenida al nuevo curso.