La Moringa se conoce popularmente como el Árbol Milagroso o el Árbol de la Vida y estos apodos no son vano, ya que se han descubierto varias propiedades beneficiosas para el organismo a la hora de tratar ciertas dolencias. Se trata de un árbol cuyas hojas y flores son ricas en antioxidantes y aminoácidos esenciales y que además contienen gran variedad de componentes nutricionales en cantidades muy elevadas.

Por todos es sabido que el plátano es una potente fuente de potasio, pero la moringa contiene 15 veces más potasio, así como siete veces más vitamina C que la naranja, y su contenido en calcio es mucho mayor que el de la leche. Sus otros nutrientes, vitaminas y minerales en grandes cantidades son el hierro, el fósforo, las proteínas, la vitamina A y vitaminas del complejo B. Todo esto en una sola hoja de moringa.

Así pues, las hojas son la parte de la moringa con más cualidades: son antiinflamatorias, antibacterianas y antivíricas, ayudan al sistema circulatorio y al digestivo, e ingeridas con regularidad pueden ayudar a combatir un sinfín de enfermedades y dolencias como la diabetes, la bronquitis, el cáncer, la ictericia, la hipertensión o la anemia. Se puede tomar en infusión, en jarabe, en polvo, comiendo las hojas o comiendo las raíces, que tienen propiedades diuréticas.