Desde muy pequeños nos acostumbramos a que el cambio de ciclo se haga en verano, cuando nos dan las vacaciones en el colegio, olvidamos todo lo aprendido y recargamos pilas para el siguiente nivel. Esas vacaciones de verano que se mantienen en la universidad y el postgrado, siguen siendo la división de nuestras etapas de vida, ¿o no crees que el verano es mejor cierre que diciembre?

¡Pues bien! Pese a que yo apoyo la idea de que los propósitos pueden fijarse en cualquier momento del año y comenzar a ejecutarse también en cualquier momento, sin necesidad de que sea lunes, suelo aprovechar las fechas conocidas por su espíritu impulsador para animar a todo el mundo a replantear su propósito de vida, sus metas y el plan de acción que tiene para llegar a ellas. ¡Y por eso estamos en septiembre hablando de los propósitos de curso nuevo!

¿Qué te voy a contar en este artículo? Te voy a proponer cuatro propósitos saludables, posibles y que se complementan muy bien entre sí y, además, te ofrezco cuatro consejos para lograrlos de forma sana, sin agobios, con solo un papel, un bolígrafo y mucho flow.

Cuatro propósitos slow para este nuevo curso.

El primer obstáculo que encontramos cuando empezamos a trabajar por nuestros nuevos propósitos es que hemos hecho una lista muy chula de objetivos, pero no hemos dedicado ni un solo minuto a hacer una lista de actitudes, cambios y herramientas que debemos tener en cuenta para la consecución de esos objetivos.

Dicho esto, aquí va un buen #spiritualtip de regalo:
 

Evita elegir objetivos que sean metas a las que llegar y quédate con objetivos que sean caminos que recorrer.

 

1. Comer mejor. Desde mi punto de vista, los objetivos en relación con la alimentación (y, en general, todos los objetivos) siempre parten con un error de base muy grave y es que fijamos la meta como perder peso, cambiar la composición corporal, mejorar nuestros niveles de colesterol, y nos olvidamos que, para nosotros, ¡el verdadero objetivo es comer mejor para que todo eso pueda ocurrir!

Te invito a que este nuevo curso te propongas, simplemente, mejorar tu alimentación. Comer más frutas y vegetales, más legumbres, quizás reducir el consumo de alcoholnueva tendencia 'healhty' entre los jóvenes–, etc. Busca un buen nutricionista que te informe sobre tus requerimientos y te ofrezca distintas opciones, y si no logras orientarte, ¡un coach puede ayudarte a pulir el objetivo y a trabajar para lograrlo!

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2. Acudir a clases de yoga. Sí, también sé que el incremento de la actividad física es uno de los objetivos más recurrentes, pero muchos ya hemos probado el gimnasio, el running, zumba y todo lo que se menea, y no hemos logrado adaptarnos a ello ¡porque no va con nosotros! No somos menos que los demás, ni menos modernos, ni más vagos, simplemente no todas las actividades encajan con todo el mundo y hay opciones diferentes que también cuentan como actividad: yoga, pilates, taichí, danza del vientre, etc.

No te obligues a adoptar un hobbie que no va contigo solo porque está de moda, no tenemos que encajar en ninguna corriente, somos diferentes, completas, complejas y únicas.
 

3. Mejorar nuestra comunicación. ¡Porque no todos los propósitos tienen que ser sobre nuestra salud física! Nuestra mente, su estado y la forma en que tiene de gestionarse también importa, ¡y mucho! Trabajar nuestra forma de comunicarnos mejora nuestra relación de pareja, aprendemos a decir no sin remordimientos, nos ayuda también con la paciencia y la aceptación, incide directamente sobre el trato que otras personas tienen hacia nosotros y también se ve beneficiado nuestro entorno laboral.

Trabajar nuestra asertividad es uno de los mejores propósitos que podemos fijarnos para este nuevo curso, muchos de nuestros dolores de cabeza podrían ser evitados si respetamos por igual nuestras necesidades que las necesidades de los demás.
 

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4. Aprovechar el tiempo. Este propósito te encanta ¡y lo sabes! Pero seguro que te habrás preguntado ¿qué tiempo? ¡Pues ese es el verdadero propósito! Aprovechar el tiempo, mejorar nuestro rendimiento y tener mejor organización, precisamente para poder, de nuevo, aprovechar el tiempo libre, poner toda nuestra atención sobre él y vivirlo intensamente.

Te recomiendo desde ya que vayas buscando información sobre mindfulness o meditación, porque son herramientas que cambian por completo nuestra percepción del tiempo. No solo nos ayuda a ser más efectivos en nuestro trabajo o en la realización de tareas del hogar, sino que además hace que estemos realmente presentes en nuestro tiempo libre.
 

Cuatro tips para lograr nuestros propósitos.

Tras estas cuatro ideas de buenos propósitos que te puedes fijar para este nuevo curso, he querido reunir cuatro propuestas que te puedan ayudar a trabajar en ellas.

Como sabes, soy firme partidaria de permitir que las cosas fluyan, creo en la posibilidad de vivir una slow life pese a tener responsabilidades y compromisos, y creo que, como se suele decir, podemos ser felices pese a todo.

Coge papel y boli. Aquí van mis recomendaciones:
 

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1. Simplifica tu agenda. No sé cómo tienes la agenda, pero estoy segura de que puedes hacerla más sencilla de algún modo. Nuestra costumbre de rellenar absolutamente todo el día con diferentes tareas y no permitirnos ni un solo instante de no hacer nada, proviene de nuestra necesidad de sentirnos útiles. Nos han educado para producir y, cuando no estamos produciendo, nos volvemos locos.

Es necesario que te detengas por un segundo y anotes en tu papel cómo es tu rutina durante la semana, ¿realmente tienes tiempo para las actividades que llevas a cabo? Sé que esto no es fácil, pero te pongo un ejemplo con el que quizás te identificas: ¿Cuántos días de la semana vas al gimnasio o tienes reuniones familiares? ¿Crees que podrías saltarte un día de gym y dedicarlo a irte sola a dar un paseo o tomar un café mientras lees un libro en alguna cafetería bonita?

¡Simplifica de algún modo! La siguiente recomendación te ayudará con esto.
 

2. Organiza mejor tú tiempo. Creo que esta es la recomendación que yo debería tomar como mantra este curso, ¿cuántas veces vas al mercado a la semana? ¿Cuánto tiempo pasas ordenando cosas por casa? ¿Cuánto tiempo tardas en llegar al trabajo y qué podrías hacer durante ese rato?

De nuevo papel y boli, piensa en todo lo que haces cada día y comprueba qué tareas puedes ahorrarte, cuáles puedes aunar en una sola y cuáles puedes delegar en alguien, ¡por ejemplo en tu pareja!

Simplificar tu agenda será mucho más fácil si logras ser eficiente con aquellas tareas que no puedes evitar de ningún modo, recuerda que el objetivo es tener tiempo libre para poder disfrutar de no hacer nada.
 

3. Revisa tu economía y hazte responsable de ella. Nadie se gasta tu dinero excepto tú, sé que no está el horno para bollos (y menos este mes), pero es necesario que comprendas que eres tú quién decide comprar más cosas de la cuenta, quién decide no comparar precios en el supermercado o continuar pagando una tarifa de móvil que no aprovechas.

Repasa tus gastos, si se te va mucho dinero en comida podrías comprobar si tiras mucha comida. Si se te va mucho dinero en medicinas, trata de buscar genéricos y evitar las marcas más conocidas. ¿Estás pagando una cuota de una actividad que no haces? Fuera. ¿Estás pagando una televisión de pago que no ves? Fuera. ¿Estás pagando por 10 Gb en el móvil y estás siempre conectada a una red WiFi? Fuera.

Te cuesta mucho ganar dinero y hay formas de evitar malgastarlo. ¿Cuánto dinero gastas en cosméticos, ropa, zapatos, complementos y demás? ¿Qué tal si le echas un ojo a mi artículo sobre el minimalismo?

Tengo la sensación de que este punto ha parecido un regaño, discúlpame, sólo intento hacerte ver que a veces el dinero se nos va sin darnos cuenta, porque lo gastamos en cosas que no tienen valor para nosotros.
 

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4. Olvídate de los kilos que has cogido en verano, si se tienen que ir, ¡ya se irán! Soy muy partidaria de cuidar nuestra alimentación y nuestro nivel de actividad física para mantenernos saludables y en nuestro peso ideal, ¡pero no por una cuestión de imagen! Sino más bien por razones de salud física y mental. La comida procesada y la vida sedentaria favorecen la aparición de la tristeza y la apatía características de la depresión, ¡y aquí nadie quiere favorecer eso!

Comer sano y hacer ejercicio mantiene a nuestro cuerpo con energía y nos ayuda a mantener una actitud de apertura y actividad. No pierdas tu tiempo en fijar objetivos vacíos, conócete, aprende a identificar tus necesidades y tu peso se situará en el ideal por sí solo (siempre que no concurran otros factores que pudieran afectar, claro).

Cada vez que decides preocuparte por esos cinco kilos que crees que te sobran estás en tu mente, no en tu presente, tu realidad o tu atención sobre las emociones. Es una conversación de tu mente tratando de convencerse a sí misma de lo importante que es ser parecida a la modelo de la revista y perdiendo un tiempo muy valioso que podría ser invertido en conversar con alguien que amas, disfrutar de un té a solas o leer un buen libro.

Tu salud física y mental no se negocia, olvida los propósitos de llegar al 90-60-90.

 

¡Y hasta aquí mis propuestas para este nuevo curso y los puntos de vista que te invito a tomar para llegar a ellas! Recuerda que sólo con silencio y tiempo para ti lograrás saber si estos propósitos encajan contigo o si prefieres configurar otros, ofrécete entonces todos lo que necesites para llegar a ello y trabaja tu consciencia para que el camino tenga más luz.
 

A veces no es fácil proponerse nuevos retos, después de décadas fallando en todos los que nos hemos fijado, ¡recuerda que tu autoestima y tu confianza son buenas aliadas para lograrlos y el trabajo sobre ellas también puede ser un buen reto para este curso!


Lecturas complementarias: