A estas alturas de año es muy posible que ya estés contando los minutos que quedan para apagar el ordenador y tomarte unos merecidos días de descanso. Pero para respirar a gusto sin sensación de culpa por marcharte dejando todo empantanado es imprescindible dejar las cosas bien cerradas en la oficina. Y, a ser posible, ordenadas. Los expertos en orientación laboral de InfoJobs nos dan algunas claves para echar el cierre bien y no llorar del disgusto al regresar.  

 

1. Delega

Sabemos que ese departamento es cosa tuya, que manejas el fichero de compras como nadie o que conoces al dedillo todo el contenido del almacén. Pero te vas y puede que queden flecos (ya sabes, ese cliente que prometió llamar para el 15 de diciembre y que aún no lo ha hecho, ese pedido de Estados Unidos que se ha retrasado en la aduana…). Informa a algún compañero de trabajo sobre la ubicación de los archivos o los datos más importantes, pídele que eche un ojo a tus tareas en tu ausencia y dale las claves para despachar a los clientes de última hora.

 

2. Cierra proyectos

Antes de irte intenta cerrar todos los proyectos que tengas sobre la mesa. Sobre todo aquellas negociaciones con ese cliente que te pide pequeños cambios cada vez que ve tus propuestas. ¿Estás ultimando la reforma de la casa de verano de ese cliente tan importante o preparando su boda? Manda un mail educado con el mensaje de ‘sería conveniente cerrar esto antes de las Fiestas’. Dejar un proyecto en medio de una cadena de feedbacks puede ser complicado de retomar a la vuelta.

 

Desconectar en vacaciones es fundamental

 

3. Utiliza las notas recordatorias

Asúmelo: es casi imposible apagar el ordenador y que el contador de cosas pendientes esté a cero. Hay reuniones cerradas para enero, cambios en el almacén, la revisión de los ascensores o de los vehículos de la empresa o la visita del inspector de turno. El cerebro tiene una increíble capacidad para olvidar durante las vacaciones y es posible que al regresar en enero dudes si el 18 era cuando había que llevar los coches a la ITV o cuando vencía el plazo para presentaros a ese concurso.

Antes de irte, haz una lista –a mano en un cuaderno o en tu agenda digital, pero escríbela–. Apunta el estatus en que dejaste cada proyecto: para revisar, envían feedback después de Reyes, añadir tal cosa… Ponte una alarma en el móvil para el día que regreses recordándote dónde lo apuntaste. Huye de los post it: si son muchos días, podría despegarse precisamente ese donde apuntaste los datos para retomar en enero.

 

4. Limpia tu escritorio

El Diógenes laboral existe. Es esa mesa repleta de dosieres antiguos, bolígrafos y fluorescentes, pantallas de ordenador sumergidas bajo decenas de post it y cajones donde se acumula de todo. Métele mano y deja tu espacio de trabajo despejado. Será lo primero que veas al regresar. Y esa cruda jornada de enero agradecerás no reencontrarte con el caos. Mantén el orden, tiene infinitos beneficios para tu bienestar.

 

5. No llenes tu agenda

Que el día que regresas sea hábil no implica ponerte tres reuniones antes del almuerzo. El intelecto es como el cuerpo: tras unos días de descanso necesita un tiempo de aclimatación para reincorporarse a la vorágine. Libera la mañana del primer día de vuelta a la oficina para retomar los proyectos que dejaste abiertos, chequear los encargos llegados en tu ausencia o apagar pequeños fuegos. ¿Más razones? Tener una cita importante nada más volver no te dejará desconectar del todo en vacaciones.

 

6. Desconecta

¿Recuerda cómo era antes de los móviles? Tras la cena de la empresa se repartían besos y abrazos, se felicitaban las pascuas y cada mochuelo a su olivo. O sea, de vacaciones con los suyos. Intenta hacer eso y desconecta del mundo digital. Minimiza tus intervenciones en el chat de los colegas de la oficina. Y lo mismo con esos clientes que mandan felicitaciones por Whatsapp o correo electrónico. ¿Hay algo especialmente importante que te obliga a mirar el correo de cuando en cuando por si acaso? Marca horarios para consultar el correo o atender alguna llamada. Fuera de eso, recuerda: estás de vacaciones. Tus vacaciones.

 

7. Activa el out of the office

Esa respuesta automática que recibe quien te envía un correo electrónico durante tus días libres está para algo y sabe a gloria bendita. Quiere decir que no estás trabajando, sino disfrutando de los tuyos, desconectando, recargando pilas. Y que no vas a contestar salvo que de ti dependa detener una emergencia nuclear. Queda bajo tu criterio lo de añadir tu número de móvil ‘solo para cosas urgentes’. Te sorprendería la de clientes que consideran urgente saber si podrán reunirse contigo a mediados de enero. Y que esperan que contestes diez minutos antes de las Campanadas.