“Para algunas personas, la actitud positiva es algo natural, pero a muchos de nosotros nos exige un verdadero esfuerzo. Y es en este punto donde las técnicas de gratitud pueden ayudar”. Este es uno de los fragmentos del libro Diario de la gratitud (Zenith), en el que la periodista y escritora norteamericana Janice Kaplan explica cómo el hecho de sentirse agradecido a menudo se traduce directamente en una sensación de bienestar.

Para muchos, especialmente para los que les cuesta deshacerse del pesimismo, es ilusorio pensar que el pensamiento positivo es un remedio definitivo que anula cualquier posibilidad de sufrimiento. Nadie está a salvo de adversidades, como una mala racha laboral, un conflicto de pareja o una enfermedad grave. Sin embargo, la propuesta de Kaplan intenta escaparse de visiones ingenuas para convencernos de que hay motivos para estar agradecido y sortear la insatisfacción. En su caso, se dedicó a anotarlos durante un año tres veces por semana. Estos son algunos de los pasos que indica para sentir, a la fin, más plenitud.

Quejarse menos

Un discurso basado en la queja puede desembocar en malestar. Kaplan, a través de entrevistas a médicos y psicólogos, constata que todo aquello que pensamos influye directamente en cómo nos sentimos, y es que cuando “creemos algo, prácticamente lo hacemos real”, dice. La periodista remarca que una actitud que le encuentra inconvenientes a todo –desde al clima hasta al lugar de trabajo– desprende emociones negativas. Destaca la importancia de no menospreciar lo que se tiene y advierte de que, por lo general, las personas agradecidas tienen mejores interacciones sociales y una actitud que las ayuda a crecer.

Reconocer las cualidades del otro

Gracias al diario de la gratitud, la autora pudo fortalecer su relación de pareja. Reforzar con una fórmula de agradecimiento las buenas acciones de su marido –como su dedicación a la profesión de médico o su buena disposición para las tareas domésticas–, la llevó a deshacerse de las (demasiadas) expectativas que solemos cargar sobre el que tenemos al lado, tales como esperar que sea siempre, sin equivocaciones, un gran confidente, padre, amante y amigo.

Reducir el interés por las cosas materiales

Sobre el debate de si el dinero da o no la felicidad, Janice Kaplan afirma que, cuando ya se dispone de una situación económica que asegura vivir sin sobresaltos, tener más dinero o posesiones no garantiza ser más feliz. A través de varios estudios, la periodista manifiesta que las experiencias –un viaje, una comida al aire libre o un espectáculo– aportan emociones que perduran en la memoria como buenos recuerdos, a diferencia de las emociones que producen los objetos, de los que nos cansamos pronto y tendemos a querer reemplazar por otros nuevos.

Buscar motivación en el trabajo

Tal y como pasa con la pareja o los amigos, el trabajo puede ser un gran foco de insatisfacción: queremos que nos dé dinero, reconocimiento personal y buenas relaciones, aunque según una investigación que destaca el libro, sólo un 39% de trabajadores se siente agradecido con su empleo. La autora defiende que lo principal para sentirse bien en este ámbito es cambiar el propio enfoque, sin esperar la gratitud por parte de superiores o colegas –subraya que un “gracias” por parte de ellos suele brillar por su ausencia–, así como concentrarse en las tareas y valorar la suerte de tener un lugar de trabajo.

Seguir la “dieta de la gratitud”

Durante su año dedicado a la gratitud, uno de los aspectos sobre el que Kaplan tardó a desarrollar una visión positiva fue sobre su aspecto físico. Quería perder peso y ganar fuerza, así que entre los cambios que puso en marcha el más significativo fue seguir la que bautizó como la dieta de la gratitud. Su ritual se compone de estos pasos: sentirse dichosa por poder alimentarse bien; sentarse siempre para comer y saborear la comida; evitar comer por ansiedad; eliminar productos procesados, azúcares y harinas blancas y, en lugar de darse un atracón de esas galletas de chocolate que la entusiasman, comer tan sólo una de vez en cuando y degustarla con ganas.

El agradecimiento puede ser una arma para apaciguar los estados de estrés y, como consecuencia, mejorar la salud. Esta es una de las grandes conclusiones de El diario de la gratitud. En esta línea, Janice Kaplan destaca una entrevista que le hizo al doctor Mark Liponis, experto en longevidad, quien le explicó que “cuando te sientes agradecido, los indicadores de estrés –ira, preocupación, ansiedad…– disminuyen y se reduce el riesgo de contraer enfermedades”.