Los avances en el abordaje farmacológico de la depresión son incontestables. Aunque los medicamentos se toleran mejor todavía pueden presentar efectos adversos, aobre todo cuando los tomamos sin una causa real, es decir cuando nos sobremedicamos. A la hora de decidir si empezar o no a tomar unos antidepresivos, más que imprescindible es que sea bajo la supervisión y siguiendo las recomendaciones médicas pero, además, siempre viene bien conocer los efectos secundarios que los antidepresivos pueden tener, para que los conozcas y puedas identificarlos en caso de que te suceda, de esta manera puedes estar atenta y no alertarte por cosas que no conoces.

Efectos secundarios de los antidepresivos:

  • Clásicos. Los primeros antidepresivos, los anticolinérgicos, que se siguen prescribiendo, provocan diferentes interacciones como sequedad de boca, estreñimiento, sudoración, visión borrosa, hipotensión o mareos. Todos estos efectos secundarios no tienen porque manifestarse en todos los casos, ni mucho menos todos a la vez. Cada persona es diferente, por eso es muy importante que siempre consultes con un médico que pueda ayudarte y recomendarte la mejor solución para ti.
  • Libido. Una relación causa-efecto del consumo es la pérdida del interés en las relaciones sexuales y de la capacidad de llegar al orgasmo. “Antes, en las mujeres la libido disminuía respecto a los estándares habituales notoriamente. Hoy las tasas son mejores que en el pasado pero no se ha resuelto totalmente”, explica el doctor Bobes.
  • Apetito. “Sí, algunos antidepresivos aumentan el apetito y, por tanto, pueden contribuir al sobrepeso, pero es un aspecto que cada vez se cuida más, con medidas del tipo dietético o recurriendo a antidepresivos que no intervengan sobre la capacidad orexígena [estimulante del apetito]”, apunta el doctor.
  • Dejarlos. El abandono de los antidepresivos ha de ser gradual y nunca precoz: “Si a los seis meses de tratamiento hay una recuperación, normalmente se mantiene hasta dos años con dosis más bajas, porque los antidepresivos han demostrado tener también capacidad preventiva”, explica el doctor Bobes. “Una retirada precoz conduce a una recaída inexorable, es un error grave y frecuente: porque el paciente se encuentra bien y cree que no necesita tratamiento, porque le aconsejan mal con ideas preconcebidas o erróneas, como que los antidepresivos provocan dependencia o son peligrosos a largo plazo”, analiza el doctor Sáiz. Por todo esto, reiteramos la importancia de que un especialista o profesional valore cada caso concreto y el seguimiento farmacológico de cada paciente.
  • Tiempo mínimo. “El tiempo mínimo de tratamiento nunca debería ser de menos de seis meses, y el criterio general habla de un año mínimo, o de dos a cinco por prudencia, y siempre con las dosis correctas. Antes de los 50 años, si se producen más de tres recaídas el tratamiento se extenderá de por vida. Si es después de los 50, se considera lo mismo con más de dos recaídas”, subraya el doctor Sáiz.