El consumo de antidepresivos por parte de mujeres duplica al de los hombres. Influye la mayor prevalencia de la enfermedad entre el sector femenino (en los hombres la depresión puede ocultarse bajo un cuadro de alcoholismo) y la mayor facilidad para pedir ayuda, pero no solo eso. Hay otros cuatro factores sociales y biológicos que también inciden en que el desarrollo de este trastorno mental sea superior en mujeres.

Perspectiva de género.

La doctora Margarita Sáenz, vocal de la SEP, echa en falta la perspectiva de género: “Hacen dobles o triples jornadas, con una presión tremenda, con baja autoestima, y muchas veces acuden al médico de atención primaria cuando ya no pueden más. Se están medicalizando cosas que tienen que ver con aspectos de género: el techo de cristal, la brecha salarial, la carga de los cuidados...”. Debe tenerse en cuenta este aspecto para poder llegara a la igualdad de género en todos los ámbitos.

El papel hormonal.

“Determinados factores biológicos como los cambios hormonales, la menstruación, o el parto –el acontecimiento provocador de depresión más potente- que explican que la depresión afecte al doble de mujeres que hombres. A ello hay que añadir factores psicosociales: se le exige el máximo y se acaba produciendo el efecto superwoman, con la paciente desbordada y agotada”, apunta el doctor Sáiz. Las mujeres, entre nosotras, nos entendemos y comprendemos y compartimos los cambios hormonales durante la menstruación, por ejemplo, pero los hombres no solo no los entienden sino que además, los banalizan o les quitan importancia. Esta concepción social puede hacer que la mujer acabe desarrollando malestar y una baja autoestima por “no estar a la altura”.

Abusos infantiles.

“Hay circunstancias en la primera infancia que suponen el aumento del riesgo de depresión mayor en la edad adulta, como la falta de personas significativas –padres, cuidadores– antes de los 10 años. Este riesgo es mayor en el caso de las mujeres”, señala la doctora Bravo. Además, un aspecto muy importante en la depresión, el maltrato y abuso sexual en la infancia, también es más frecuente en mujeres.

Pareja poco feliz.

“El estar en pareja puede proteger frente a cuadros depresivos. Esto es así invariablemente en el caso de los hombres. En el caso de las mujeres solo actúa como factor protector si se logra una relación de calidad, una relación de confianza con esa persona significativa. Si no, esa mala relación incluso puede ejercer como factor desencadenante de la depresión”, añade la doctora Bravo.