Una suave película grasa es vital para el equilibrio del cuero cabelludo. "Pero los desarreglos hormonales, el estrés o una mala alimentación pueden estimular una excesiva producción sebácea", advierten Mamen Almela y Giuseppe Sciannimanico, estilistas del salón Green Hair & Beauty.

El resultado: falta de volumen en las raíces y aspecto de suciedad. "Los cabellos finos y lisos son más propensos a ser grasos, incluso teniendo las puntas muy secas", recalca la peluquera Lorena Morlote. Esto obliga a buscar productos que atajen el problema de raíz pero sin deshidratar. "Lo ideal es lavarlo en días alternos. Para evitar el aspecto de 'pelo pegado' del segundo día podemos hacer un recogido o una coleta muy tirante con la raya muy marcada. También es una opción aplicar polvos de talco o champú en seco en la raíz, esperar un minuto y retirarlo con un cepillado".