Hay un meme hilarante circulando por las redes sociales. Vemos a una pareja en la cama. Él le da la espalda y parece pensativo. Ella se angustia creyendo que él está pensando en otra. Él, en cambio, reflexiona sobre si Rayo McQueen tendrá seguro de coche o de vida. No deja de ser un chiste pero refleja perfectamente cómo la negatividad sin fundamento puede arruinar situaciones aparentemente placenteras.

Los psicólogos los denominan ‘pensamientos negativos automáticos’. Son esas ideas perniciosas que se cuelan en nuestra mente con el sigilo de un ladrón de bancos, sin motivo alguno ni juicio analítico previo, generando un torrente de emociones agobiantes, inseguridad o tristeza. Acabar con ellos está en tu mano, y hasta el mindfulness puede serte de ayuda para lograrlo, pero el primer paso, lo fundamental, es identificarlos.

 

1. ‘No le gusto’

O ‘no le ha gustado’ (en el caso de mi exposición al jefe o a un cliente). En el libro Cómo Cambiar el Mundo (B de Books) el periodista John Paul Flintoff señala que muchos de esos pensamientos negativos surgen porque creemos leer la mente de nuestro interlocutor. Si no hay una respuesta inmediata, nos ponemos en lo peor.

Pero, ¿y si ha tenido un mal día? ¿Y si se le ha roto la lavadora antes de salir de casa y está pensando en lo que le va a costar la reparación? ¿Y si tiene que consultar presupuesto u otras opciones? (esto para el ámbito laboral pero se puede aplicar a cualquier esfera de la vida). Asumámoslo: la gente se toma su tiempo para responder.

 

2. ‘Ha pasado algo malo’

Flintoff dice que al ver el mundo solo en blanco o negro dejamos la puerta entreabierta a pensamientos calamitosos. El avión se retrasa, ¿se habrá estrellado o tal vez ha habido algún problema al embarcar y ha despegado más tarde? Los niños tardan al volver del parque, ¿les habrá pillado un depredador sexual o se han liado a tirar penalties para ver quién es el nuevo Messi? Lo más normal es que sea lo segundo.

 

3. ‘No va a haber mesa’

O no habrá entradas. O no quedarán apartamentos vacacionales libres a estas alturas de julio. Si no levantas un teléfono o miras a ver si hay plazas disponibles no lo sabrás. Recuerda: siempre hay cancelaciones de última hora. No te derrotes sin intentarlo. Y en caso de que no sea posible, siempre puedes montarte el plan en casa.

 

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4. ‘Me está dando un infarto’

 Acabas de notar un pinchazo en el pecho. Te ha pasado más veces, sobre todo, en épocas de estrés. Te tomas el pulso. Parece normal. El dolor ha durado un momento pero ya crees que te vas a morir y eso que solo tienes 30 años. ¿Tienes también la barriga hinchada o notas molestias en el abdomen? Son gases –y una gran cantidad de pensamientos negativos–. No te pongas siempre en lo peor.

 

5. ‘Tengo alzheimer’ (o un tumor cerebral)

El estrés hace estragos con nuestro cerebro. Bajo presión se nos olvidan las palabras, no nos acordamos del nombre de pila de ese cliente o del videojuego que tu sobrino te pidió por su cumpleaños. También sucede que no sabemos dónde hemos puesto las llaves del coche, las gafas o el móvil. Tranquila, no es demencia senil sino agotamiento mental. Haz yoga, procura dormir más o escápate unos días fuera de la rutina. Dejarás de ser una desmemoriada.

 

6. ‘Es una pija estirada’ 

O una ‘hortera sin cultura’ solo porque es milennial y lleva tatuajes. Prejuzgar a los demás crea una barrera invisible que nos impide iniciar relaciones humanas con nuestros compañeros de trabajo, con otras madres del colegio o con la gente con la que coincides en el gimnasio. Que no sean como tú no implica que no tengan valores que te agraden. Dales una oportunidad.

 

7. ‘Todo lo hago mal’

Que levante la mano quien no se haya equivocado alguna vez. Pero haber fracasado en el pasado no implica que vayamos a hacerlo siempre en el futuro. De hecho, la experiencia es un valor que ayuda a no fracasar. Además, no ser la mejor en algo no implica necesariamente ser la peor en todo. Trabaja para pulir errores a la vez que ejercitas una mentalidad más positiva y pones en valor aquello donde destacas. Tal vez tu tortilla de patata no gane premios, pero organizas maletas como una profesional.
 

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9. ‘No voy a X porque allí siempre te timan’

O te roban. O te pierden el equipaje. Tuviste una mala experiencia en un viaje a tal o cual destino. Pero todo el mundo te habla maravillas de esa región y te da rabia no ir solo porque tu Pepito Grillo cargado de pensamientos negativos clama a voces que volverá a ser infernal.

Revisa tu vida al completo. ¿Nunca has tenido problemas con un mecánico que quería cobrarte de más, con ese restaurante que te cobraba un postre no consumido o nunca has perdido algo en el autobús de tu ciudad y jamás lo has recuperado? Las malas experiencias existen. Y no solo a kilómetros de distancia. Dale una oportunidad al mundo y no dejes que el miedo dirija tu vida. Eso sí: ve con cien ojos.

 

10. ‘Me va a hacer mal tiempo’

Visitaste Canarias en una ola de calor y te pareció asfixiante. O Levante durante una gota fría. La meteorología es imprevisible pero las rachas de mal tiempo no duran eternamente. Incluso en el norte de Europa hay días de sol. Echa un vistazo a los anuarios de meteorología. Lo más probable es que te haga una temperatura similar a la registrada otros años por estas fechas. Y aún así no descartes que el cambio climático te de sorpresas.  

 

¿Quieres aprender a identificar y combatir los pensamientos negativos? La psicóloga Ciara Molina te proporciona ejercicios muy sencillos para eliminarlos.