Eso que llamamos depresión postvacacional se trata de un conjunto de síntomas físicos y psíquicos, como cansancio, sueño, falta de concentración, tristeza, etc, que experimentamos cuando debemos volver a nuestra rutina después de un periodo de vacaciones más o menos largo.

Tiene su base en lo poco que nos gusta, en general, nuestro día a día, pero se hace más intenso cuando pasamos por una mala época, nos sentimos realmente descontentos con nuestro trabajo o necesitamos un propósito de vida que no terminamos de encontrar.

¡Y está claro! A nadie le gusta volver a la rutina, pero si lográsemos estar en paz con nuestras responsabilidades, no se nos haría tan cuesta arriba.

Es cierto que hay algunos consejos generales para evitar este síndrome postvacacional que tienen muy buenos resultados, pero es importante que cada uno de nosotros trabajemos nuestros aspectos más personales. El análisis y trabajo personal no puede ser el mismo para una persona que está algo desanimada porque se hayan terminado ya esas vacaciones tan ansiadas y tenga que volver a madrugar, que para alguien que, siendo víctima de mobbing en su entorno laboral, la vuelta al trabajo le resulta increíblemente aversiva.

Si parto de la base de que no te encuentras en este segundo caso (si es así, busca ayuda), te recomiendo volver a la rutina poco a poco y estudiar la posibilidad de hacerte unas escapadas de fin de semana en estos meses de septiembre y octubre; si centras tu atención en que te queda todo un año hasta poder irte de nuevo de vacaciones, ¡estás perdida!

Además, te invito a:

  • Tratar de retomar tus horarios unos días antes de tu incorporación a la rutina o, si ya te has incorporado, procúrate un buen descanso sobre todo en estas primeras semanas.
  • Tomar el trabajo acumulado con calma. Cuando volvemos de vacaciones nos enfrentamos a cientos de correos en la bandeja de entrada, expedientes, papeles y lavadoras por doquier. ¡Prioriza, organiza bien el trabajo y fluye!

Creo que todos sabemos o nos imaginamos cómo se siente el síndrome postvacacional, pero si te estás preguntando cómo reconocerlo, aquí van algunas palabras clave: desgana, pesadumbre, frustración, cansancio, somnolencia, estrés, dolor de cabeza y también tristeza o irascibilidad.

¡Pero no esperes a experimentar esos síntomas para tomar medidas! Tienes en tu mano la posibilidad de comenzar, desde ahora mismo, a ser más consciente de todo esto que ocurre dentro de ti y la posibilidad de cambiar tu perspectiva y tu realidad antes de que la vuelta al cole se te haga bola.

Curiosidad. ¿Sabías que, más o menos, un tercio de los divorcios que se producen en España a lo largo del año son solicitados después de las vacaciones? Es cierto que agosto es inhábil en lo Civil y que, probablemente, todos los abogados aprovechan el mes para redactar demandas como churros, pero los principales motivos del resultado de esta estadística podrían ser la pérdida del espacio personal, el tener tiempo para pensar e imaginar una vida mejor y, sin duda alguna, la guinda del pastel es la sensación de estado depresivo que experimentamos al volver de vacaciones y cuya responsabilidad depositamos siempre en la persona que tenemos al lado.

Uno de los consejos más repetidos por los expertos es mantener una actitud positiva centrándonos en las cosas buenas y desviando nuestra atención de aquellas que nos desaniman. ¡Haz la prueba! ¡Aquello a lo que no le pones tu atención, desaparece! Por eso he decidido prepararte un menú semanal de pensamientos positivos para que sobrelleves mejor tu vuelta a la rutina.

Instrucciones: con este menú semanal de pensamientos positivos vamos a centrar nuestra atención en diferentes aspectos la organización, el amor y la aceptación, entre otros, y todos ellos planteados de forma positiva.

  1. Anota las frases propuestas en un cuaderno o en una agenda. ¡En este segundo caso puedes escribir cada frase en un día a partir de mañana mismo!
  2. Cada día tómate un momento en leer y entender la frase, y trata de recordarla a lo largo de toda la jornada, al llegar a casa, hacer las tareas del hogar, etc.
  3. Busca un momento de tu día en el que puedas tomarte 15 o 20 minutos y empléalos en reflexionar por escrito sobre la frase propuesta. Puedes utilizar las siguientes preguntas a modo de guía: 
    • ¿Me siento identificada con la frase?
    • ¿Me gustaría hacer mía esa afirmación? ¿Qué puedo hacer para ello?

    • ¿Cómo me sentiría si lo adoptase como principio?

Bien, ¡vamos!

Lunes: «Me escucho y me ofrezco aquello que necesito.»

Cuando nos disponemos a empezar con nuestra rutina de siempre somos muy dadas a pasar de 0 a 100 en cuestión de segundos y, ni tu cuerpo ni tu mente están preparados para eso en este momento. Ofrécete el descanso que necesitas y un tiempo especial para ti, para poder escucharte y estar contigo. No hay nada más saludable para ti en este momento que aceptar que eres un ser humano y no una máquina.

Martes: «Soy responsable de mi tiempo y sé organizarme.»

Tendrás que aprender a decir no a más de un compromiso o tarea, incluso si te la quieres imponer tú misma. Eres responsable de tu tiempo, tú decides qué hacer con él y cómo organizarlo. ¡Ambas sabemos que puedes estar a mil cosas a la vez! Pero también sabemos que no siempre te apetece funcionar de ese modo. Tómate tu tiempo en organizar y coordinar tus tareas, llega un nuevo curso y tienes la opción de hacer las cosas de forma diferente, ¿te gustaría cambiar algo?

Miércoles: «Simplificar como filosofía de vida.»

Este mes nuestra energía se está preparando para el otoño y, aunque podemos reservar la tarea de soltar para dentro de unas semanas, no está de más que comiences a simplificar desde hoy. ¿Simplificar en qué sentido? ¡En todos! Pensamientos y opiniones que no aporten, actividades con las que no te sientes cómoda, conversaciones que no quieres mantener y objetos que no quieres guardar. El #spiritualtip que te ofrezco aquí es, ni más ni menos, que: cuando observes que estás complicando la realidad con tus pensamientos, borra toda la opinión vertida, simplifica tu vida y fluye.

Jueves: «Acepto y respondo a mi realidad.»

Si pones tu energía en la queja y en la lucha contra la realidad que te está tocando vivir, apenas tendrás reservas para tu creatividad y tu forma de responder ante las anécdotas de cada día. La aceptación es un aspecto clave en el desarrollo personal que nos permite actuar de forma más libre y creativa, ¿qué tal si te propones hoy abandonar las quejas y te centras en ser resolutiva?

Viernes: «Vivo, siento y experimento el amor.»

Sé que el estrés no te permite observar el amor que te rodea, ¡así que por eso te lo he puesto para el viernes! La tarea que acompaña este pensamiento es observar con atención plena esos momentos en los que estás rodeada de amor: cuando estás en el sofá con tu pareja, jugando con tus hijos, paseando al perro, etc. Aunque ya no lo percibas como el primer día, en ese momento estás recibiendo y entregando amor a raudales, abraza a la persona que tengas al lado, aunque sea a ti misma, cierra los ojos y céntrate en percibir ese amor.

Sábado: «Estoy en equilibrio. Cuerpo, mente y espíritu.»

Creo que nunca me cansaré de recomendar la búsqueda del equilibrio, no es una tarea fácil, pero es posible. Llevamos toda la semana poniendo en orden la mente y nutriendo el espíritu y, como sabrás, ¡tu cuerpo también es parte de ti y debes cuidarlo! Te invito a reflexionar acerca de cómo lograr tu propio equilibrio, ¿qué crees que te ayudaría a alcanzar ese bienestar? ¿Algo más de actividad física? ¿Mejor alimentación? ¿Mayor descanso?

Domingo: «Slow life como estilo de vida.»

La nutrición a nivel corporal, mental y espiritual es lo que yo llamo slow life. Desde mi punto de vista esté concepto va mucho más allá de vivir despacio, engloba también una escucha consciente de las necesidades propias, un trabajo constante sobre las relaciones humanas, una desconexión para la re-conexión con nosotras mismas y un sinfín de aspectos cuyo objetivo común es hacerte vivir más consciente y plena.

Te dejo un artículo de este año donde se extraen cinco puntos clave contenidos en mi libro Slow Life, Guía práctica para un auténtico cambio de vida (Ed. Arcopress).

¡Recuerda trabajar las afirmaciones una por una! ¡Si tratas de trabajar todo al mismo tiempo no estarás simplificando y, mucho menos, viviendo slow! Y, por último, la reflexión por escrito ayuda a pensar más despacio y a ordenar mejor las reflexiones, así que tómate ese ratito para ti, ¡no te lo niegues!