Hay una serie de clichés que, tras unos pocos años de concienciación, la cultura popular ha asignado a quienes sufren el llamado Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC). Quizás las imágenes más recurrentes muestran a personas que necesitan lavarse con excesiva frecuencia, que limpian su casa constantemente o que no pueden entrar en una habitación sin antes abrir y cerrar el interruptor varias veces.

Pero hay quienes sufren TOC sin mostrar estos síntomas, y el hecho de que los demás no les vean llevar a cabo acciones reveladoras no significa que estas personas no sufran. A veces experimentan únicamente pensamientos obsesivos (y nocivos) que les persiguen y les torturan. Se trata de pensamientos sexuales y/o violentos que acuden a la mente, dejando a la persona que los tiene avergonzada e incluso asombrada de haber tenido siquiera ese pensamiento tan demoledor.

Agredir a alguien, suicidarse o insultar a un conocido en público son algunas de las imágenes que pueden acudir obsesivamente a la mente de algunas personas. Esto no implica que éstas deseen realmente llevarlas a cabo. Tal actividad mental, llamada "pensamiento obsesivo", no es el principio de un TOC, sino que probablemente tenga sus raíces en pensamientos que nacen de la culpabilidad inducida o incluso de convencionalismos excesivamente demandantes.