Lo que no te mata, te hace más fuerte. Este proverbio existe en todos los idiomas y alude a una realidad universal: de los varapalos de la vida también se aprende. Y nos hace más resistentes. No es que los golpes no duelan, que no les afecte el fracaso o que no se sientan mal cuando un rival les arrebata la victoria. Les fastidia como a todos pero, una vez cicatrizadas las heridas, lo analizan fríamente, estudian qué pasó y sacan conclusiones para que no vuelva a suceder.

Puede ser desde un desamor, a la confrontación con un vecino o un problema en la oficina. No se trata de hacerse inmune, ni de que todo te resbale. Es cuestión de no volver a caer en los mismos errores o volver a repetir los mismos actos que nos llevaron a una situación calamitosa. Con resiliencia no se tiene por qué nacer, se entrena.

¿Qué es la resiliencia?

Por eso las personas resilientes parece como si se recargaran con las dificultades, como si se hicieran más poderosas con cada traspiés. Han adquirido un aprendizaje emocional que les dota de las estrategias para salir con éxito de una situación similar en el futuro. Los psicólogos lo llaman resiliencia. ¿Sabes qué cualidades tienen estas personas?

 

1. Miran al presente

Uno de los mayores errores que podemos cometer cuando nos hacen daño es quedarnos rumiando el dolor pasado. El rencor o un amor propio mal entendido nos impiden superar las afrentas. Tu chico te ha dejado. Puedes quedarte en casa lamiéndote las heridas, negarte al amor o pasar página, salir y abrirte a lo que surja. Una persona resiliente se volverá a enamorar cuando le toque, pero procurará no cometer los mismos errores o tolerar las mismas ofensas que marcaron sus relaciones anteriores. Ahí está Elizabeth Taylor con sus ocho bodas y siete maridos. Por muy mal que te haya ido en el pasado, mira al presente y planifica para el futuro. Para bien o para mal, agua pasada, no mueve molino.

 

2. Son conscientes de sus potencialidades y limitaciones

La psicóloga Rosario Linares, directora de El Prado Psicólogos  insiste en que el autoconocimiento es clave para fijarnos metas realistas y evitar frustraciones. Todos tenemos limitaciones en algún campo y estamos más dotados para otras cosas. “De esta manera podemos trazar metas más objetivas que no solo tienen en cuenta nuestras necesidades y sueños, sino también los recursos para conseguirlas”.

 

3. Entienden que habrá parones

La psicóloga Kristin Meekhof está considerada como una de las grandes expertas en resiliencia en su grado más doloroso: la superación de un ser querido. En el libro A widow’s guide to healing (Guía hacia la cura para viudos) señala que estamos en un viaje. Las paradas y vueltas a caminar son parte del camino. También recuerda que no hay un día en que el recuerdo deje de doler para siempre. Puede regresar en cualquier momento. Hay que saber encajarlo sin sentirse culpable ni hundirse. Forma parte del ciclo mismo de la vida.

 

personas resilientes

 

4. Trabajan duro 

Nadie les regala nada. No importa que nadie crea en ellos, les sobra tesón para prepararse para cumplir sus sueños. Y repetirán una y otra vez hasta que les salga bien. Uno de los mejores ejemplos es la historia de Billy Elliot, el niño bailarín que acaba siendo una estrella del ballet pese a la oposición de su padre. La nadadora Mireia Belmonte es otra buena muestra de cómo sobreponerse a las adversidades. En 2015 la plusmarquista húngara Katinka Hosszu le arrebataba el récord en 400 metros. El pasado verano en los campeonatos de Eindhoven la española se tomaba la revancha estableciendo un nuevo record. Para llegar a eso, sus jornadas de entrenamiento empiezan a las 7 de la mañana y no terminan hasta las 8 de la tarde.

 

5. Son pacientes

No se ganó Zamora en una hora. Tampoco vas a lograr el ascenso a la primera de cambio ni conquistarás a ese hombre en vuestro primer encuentro. Puede que haya reveses. Las personas resilientes encajan los golpes, cambian de estrategia y procuran no dejarse vencer ni por la ira ni por el resquemor. Saben dar tiempo a las cosas y a las personas. Nada de mandar un mail airado a ese cliente por no querer cerrar un trato contigo ni de insultar al entrenador por no quererte alinear. A veces, las cosas de palacio van despacio.

 

6. Son agradecidos

El egoísmo, incluso, el yoísmo nos coloca en un peligroso disparadero que nos puede enemistar con todo el mundo. En cambio, mantener una buena relación con quienes nos rodean, pedir las cosas por favor, agradecer los detalles y ser generoso al reconocer los méritos ajenos mejoran nuestra posición en el mundo y evitan fricciones innecesarias.

 

7. Tienen sentido del humor 

El físico Stephen Hawking, postrado desde hace años en una silla de ruedas y obligado a hablar a través de un ordenador, es famoso por su capacidad de reírse hasta de sí mismo. Una persona resiliente, apunta la psicóloga Rosario Linares, afronta la adversidad con humor. «Hay que saber reírse de la adversidad, sacar una broma de las desdichas. La risa es la mejor aliada de alguien resiliente. Les ayuda a mantenerse optimistas y, sobre todo, les permite enfocarse en los aspectos positivos de las situaciones».