Artículo tras artículo vamos viendo como muchas de las recomendaciones para nuestra salud y bienestar que están de actualidad tienen, paradójicamente, un origen centenario o milenario. La sociedad está echando la vista atrás para volver a las formas de cuidarse que ya funcionaban en la antigüedad. Y vemos, también, como en la mayoría de estos tratamientos las plantas y hierbas medicinales son el ingrediente principal.

Las civilizaciones antiguas utilizaban un gran número de hierbas para tratar todo tipo de males habituales o dolencias que, con el paso del tiempo, se han identificado como enfermedades mortales. Egipcios, griegos, romanos o los reinos de la Edad Media fueron el origen de muchas de las soluciones que ahora, por falta de un término más respetuoso con nuestro pasado, llamamos “caseras”. La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que el 80% de la población mundial sigue utilizando remedios tradicionales entre los que figuran, especialmente, las hierbas medicinales.

Si creemos que no entramos dentro de este porcentaje y queremos dejar atrás o reducir el consumo de químicos a la hora de cuidarnos, apostar por las plantas medicinales es una buena opción. Queremos remedios más naturales. Pero, ¿de dónde sacamos el presupuesto para visitar tanto la herboristería? Tranquilas, aquí no hemos venido a hablar solamente del consumo de las hierbas. También de una forma, eficiente y económica, de tener siempre a mano este tipo de tratamientos. Como dirían en un clásico programa de televisión: «Hoy amigos, vamos a montar nuestro propio huerto urbano de plantas medicinales».

Claves para empezar un huerto urbano en casa
A la hora de poner en marcha nuestro huerto particular necesitamos tener en cuenta tanto el espacio como el dinero que queremos gastar. No tener una casa con jardín no es excusa para no poder cultivar todo tipo de variedades medicinales y aromáticas –así como otro tipo de plantas, flores o vegetales-. No malgastes ningún milímetro de espacio, jugando también con las barandas o pensando en vertical.

Por otro lado, aunque tener un huerto en casa se convierte en una muy buena inversión, no hace falta que nos gastemos los ahorros. Podemos empezar, por ejemplo, con simples macetas o tiestos colgantes. Elementos de poca inversión ideales para principiantes con poco espacio. Y si te animas mucho, puedes crecer con jardineras o mesas de cultivo. Por último, antes de ponerte a sembrar, piensa en la orientación y en la sombra que pueden hacer edificios o árboles colindantes.

La herboristería en casa
Además de sus propiedades, el beneficio de las plantas medicinales y aromáticas también es económico y es que las hierbas aromáticas, como la menta, permiten que las cosechemos de forma continuada. Cortamos las hojas que necesitamos para nuestra tisana o para el plato que estemos cocinando y el resto, mientrastanto, sigue creciendo para futuros usos. Hay un gran número de variedades que podemos elegir. Aquí va una selección de las plantas medicinales que puedes cultivar en casa para ir empezando y tener un poco de todo:

Albahaca

Albahaca

Usada habitualmente como condimento en muchos platos, reúne la mayoría de beneficios que veremos destacados en el resto de variedades que proponemos. Esconde, eso sí, un par de sorpresas. El té de albahaca ayuda a las madres a producir más leche y, en frío, consumido oral o de forma tópica, es bueno para los problemas de ojos al estilo de la clásica manzanilla.

Aloe vera

Aloe vera

Un clásico de los huertos urbanos en los balcones por los pocos cuidados que requiere y su variedad de aplicaciones. Muy útil para aplicar sobre heridas, cortes, picaduras y quemaduras. También ayuda con el cuidado de nuestra piel. En la misma línea, puedes plantar también Árnica, otro potente anti-inflamatorio. 

Espliego

Espliego

Las propiedades de esta planta aromática ya se utilizaban en la Edad Media para luchar contra piojos y chinches. Tiene propiedades parasiticidas y está especialmente indicada para combatir las infecciones. Regenera el tejido cutáneo, previene el envejecimiento de la piel y ayuda con las quemaduras de calor y de sol.  Como la lavanda y la valeriana posee propiedades calmantes que ayudan con el sueño y el estrés.

Estragón

Estragón

Otra de las aromáticas que podemos utilizar en la cocina. Como la menta, está indicada para los trastornos digestivos. Además de estimular el apetito, favorece la digestión, mejora los cólicos y ayuda a expulsar los gases.

 

Perejil

Perejil

Potenciador del sistema inmunológico y ingrediente básico de las cocinas españolas, muchas de sus aplicaciones son cosméticas. Masticado ayuda a reducir el mal aliento mientras que sirve para tratamientos para la piel grasa o la caspa. Unos efectos que comparte con el tomillo, otra buena opción que tiene efectos contra todos los tipos de tos.

Stevia

Stevia

Has leído este nombre y automáticamente has pensado en formas alternativas de endulzar tus comidas. Pero es mucho más. Sus propiedades antibióticas tienen una gran efectividad contra las bacterias de las mucosas bucales –es un aditivo habitual en pastas de dientes- y los hongos en los genitales femeninos.

Valeriana

Valeriana

Los romanos ya la usaban contra las palpitaciones cardíacas. Potente sedante que reduce el tiempo de conciliación del sueño y mejora su calidad. La mejor aliada, junto a la Pasiflora, de los nervios.

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