El trabajo, las reuniones, el colegio, las actividades extraescolares, el gimnasio, las compras, etc. Con tantas responsabilidades, coincidir toda la familia a la hora de comer parece casi misión imposible. Y es que la inercia del día a día nos mueve a un ritmo acelerado que convierte en asignatura pendiente la conciliación de la vida laboral y personal.

Con todo, los expertos sostienen que buscar ese hueco para comer juntos (además de ser un espacio ideal para comunicarse, establecer relaciones, compartir y hacer vida en familia) conlleva una mejora de la nutrición de niños, adultos y séniors y ayuda a fomentar unos hábitos de vida más saludables.

Según el informe "Nutrición: comer en familia, hacer de la rutina salud", coordinado por The Family Watch, reunirse para comer todos juntos supone un mayor cuidado del plato y promueve una dieta más equilibrada, que incluye menos contenido energético y más presencia de verduras, frutas y cereales. Así, además de mejorar las relaciones familiares y brindar un espacio para compartir, las comidas en familia pueden ayudar a prevenir el sobrepeso en niños y adolescentes.

Junto al tiempo en la mesa, los expertos también señalan la importancia de aprovechar los momentos en la cocina y la compra para que padres e hijos estrechen lazos, al mismo tiempo que se fomenta en los pequeños unos buenos hábitos de alimentación. Huir de la monotonía en los platos, usar productos de temporada, hacer que cada día uno sea el protagonista o dejar a un lado el teléfono, la tableta o la televisión, son algunos de los consejos que pueden hacer de una comida en familia, la mejor opción.