Un 80% de la población ha tenido en algún momento o tendrá dolor de espalda. Entre los 13 y los 15 años, las cifras de dolor de espalda entre jóvenes y adultos se igualan. Al cumplir los 16 años, el 70% de los adolescentes ha tenido ya dolor de espalda. Entre los mayores de 65 años, el porcentaje de dolor de espalda llega al 90%. Así lo apunta el doctor Mario Gestoso, Director Médico de la Fundación Kovacs y de la Escuela Española de la Espalda. Con estos datos, es para tomárselo en serio.

Postura, un factor a tener en cuenta
Si bien partimos de una condición física concreta, hay otros factores que, sin un control adecuado, pueden ensuciar nuestra buena postura:

Factores físicos: más allá de esforzarnos por mantener la espalda "recta", nuestro cuerpo puede tender a encorvarse, lo que técnicamente se denomina "patrón morfológico de flexión", o bien a permanecer más erguida, lo que se conoce como "patrón morfológico de extensión", si bien los patrones pueden ser mixtos. Pero no todo se debe dar por hecho: hasta los 25 años, es importante haber realizado ejercicio físico.

Respiración: los pinzamientos pueden derivarse de una mala respiración, ya que nuestro diafragma no se puede expandir de la manera más natural.

Estrés cotidiano: cuando nos sintamos superados por este agobio, recordemos de nuevo los ventajoso que es respirar. Salgamos a dar un paseo y démosle un break al diafragma. Es algo muy sencillo pero muy a menudo nos cuesta: "Para el ser humano es complicado objetivar una situación de ansiedad, sobre todo a causa del ritmo de vida acelerado que vivimos, ya que tenemos un nivel alto de ansiedad de base, al que nos hemos habilitado, pero que hace estragos en nuestro cuerpo", apunta la doctora Maria Isabel Heraso, autora de Vivir bien sin dolor de espalda (Salsa Books).

Más de un motivo para el dolor de espalda
Tiempo atrás, se consideraba que tras un dolor de espalda se encontraba una hernia o artrosis, pero estas afecciones pueden ser asintomáticas. "Se han hecho estudios en los que se ha demostrado que hasta el 70% de los adultos pueden tener hernias o protrusiones en su columna sin ningún tipo de dolor. En ocasiones sí que puede existir esa relación causa-efecto pero no siempre", comenta el doctor Mario Gestoso.

La musculatura, clave
La natación ayuda a las espaldas sanas. Las modalidades de crol y espalda son el mejor deporte que podemos hacer para nuestra columna, puesto que tiende a muscularla simétricamente. "En los últimos 25 años la investigación científica está valorando que la musculatura es mucho más transcendental de lo que se creía; por muy buena higiene postural que tengas, si la musculatura es débil, tendrás más posibilidades de sufrir dolor de espalda", apunta Gestoso.

Aprende ejercicios para reducir el dolor de la espalda en este artículo.