Un me gusta lo simboliza: la aprobación externa sube la moral. El reconocimiento del otro siempre satisface, pero la autoestima no puede ser esclava de los halagos ajenos. Aunque las relaciones personales nos ayudan a definir nuestras virtudes y capacidades –así como nuestras limitaciones–, la valoración que hacemos de nosotros mismos no sólo depende de los cumplidos que recibimos, sino que obedece a cómo nos percibimos, a nuestro autoconcepto físico y emocional.

Las personas que se valoran poco y se sienten inseguras experimentan un gran temor a la soledad. Como siempre necesitan la aprobación externa y les da pánico quedarse solas, desarrollan una dependencia emocional que las lleva a vivir de forma inestable y les impide alcanzar un estado de plenitud. Buena cuenta de ello dan algunas relaciones de pareja, que se construyen para paliar carencias personales de uno o ambos miembros, más que por lo que uno puede aportar al otro sin renunciar al yo.

La autoestima es un antídoto contra los celos

En una relación estable, sentir celos de forma puntual es una reacción común. El vínculo amoroso va ligado al miedo de perder a la persona amada, y el hecho de que aparezca un tercero es, sin duda, un factor de riesgo. En algunos casos, sin embargo, los celos se convierten en un problema casi patológico, que desencadena discusiones y malestar. Esto tiene mucho que ver con una baja autoestima, ya que una relación saludable se basa en mantener la independencia propia y cultivar la confianza.

A mejor autoconcepto, mejor sexo

La autoestima, la autonomía y la empatía son las cualidades más eróticas de la personalidad, según un estudio de la Johns Hopkins University (Baltimore, EE. UU.) realizado en 2011 sobre una muestra de 3.200 jóvenes. A pesar de que en la actualidad está latente una fuerte presión social por el físico, tener un buena imagen no es sinónimo de desarrollar una sexualidad satisfactoria. Por el contrario, la seguridad en uno mismo, la espontaneidad y la comunicación con el otro son algunos de los ingredientes para un sexo placentero.

Críticas que hacen crecer

La intimidad y la confianza que surge en una pareja de largo recorrido nos puede ayudar a conocer cualidades propias que no advertíamos por nosotros mismos. Aceptar las críticas del otro, siempre extrayendo la parte constructiva, nos hará ver nuestros puntos débiles, intentar mejorarlos y hasta superarlos. Saber que tenemos al lado a alguien que, pese a nuestras limitaciones o defectos, se muestra dispuesto a apoyarnos, es algo que debemos agradecer, y un recurso para conseguir esa seguridad y estabilidad que, como personas, tanto deseamos.

Existen métodos para reforzar la autoestima y desarrollar una valoración positiva hacia a uno mismo. Aquí tienes 10 consejos para empezar a verte con (muy) buenos ojos