Un clásico es pensar que la causa es externa. Pero, la culpa no siempre está en la suciedad ambiental. "La mayoría de las veces se debe a un mal uso de los productos capilares, como aplicar demasiada cantidad de champú y mascarilla, no elegir los productos adecuados para el tipo de cabello o un aclarado insuficiente", explica la peluquera Yolanda Aberasturi.

La obsesión por la limpieza puede provocar el efecto contrario. ¿Debemos lavarnos el pelo a diario? "Si lo lavas con frecuencia, enjabona solo una vez. Eliminar por completo la capa de grasa hará que se produzca más". Al hacerlo, masajea suavemente: estimularás la microcirculación que alimenta los folículos pilosos. Pero es un arma de doble filo. Si es muy intenso y frecuente, "puede acrecentar la producción sebácea", advierte la experta, Lorena Morlote.