El 15 de septiembre se celebra el Día de la Salud Prostática para fomentar las revisiones entre los hombres mayores de 50 años. Se trata del grupo de riesgo más numeroso, ya que es a partir de esa edad cuando la próstata empieza a crecer y a presentar problemas (principalmente sentir la necesidad de orinar más veces de las habituales) que pueden derivar en dolencias como la hiperplasia benigna de próstata (HBP) o, peor, en un cáncer.

Según la Sociedad Española de Oncología Médica (SEOM), los tumores de próstata son la tercera causa de mortalidad relacionada con el cáncer en varones. No obstante, si se descubre a tiempo, es más fácil ganar la batalla ya que son tumores que en su mayoría son de crecimiento lento. Así lo asegura la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC), que apunta que la tasa de curación es del 90% cuando la enfermedad se diagnostica de forma precoz.

Y no hay mejor forma de conseguirlo que acudiendo a revisiones periódicas con el urólogo, un especialista que puede ayudar a detectar posibles problemas antes de que se hagan más grandes. Pero además de esta acción imprescindible, hay una serie de hábitos que pueden ayudar a mantener una buena salud prostática.

 

EVITAR EL SEDENTARISMO

Para empezar, hay que llevar una vida activa y evitar el sedentarismo. Diversos estudios apuntan a que los hombres obesos tienen mayores probabilidades de sufrir un cáncer de próstata. Por eso, y porque el ejercicio tiene muchos otros beneficios para la salud, es importante mantenerse en forma, cada uno en la medida de sus posibilidades.

Como recomiendan la mayoría de los facultativos, un paseo diario de 30 minutos puede ser una buena forma de comenzar. Por otra parte, un deporte que está íntimamente ligado a problemas de próstata es el ciclismo. Por eso, se desaconseja el uso continuo y excesivo de la bicicleta.

 

LLEVAR UNA ALIMENTACIÓN SALUDABLE

Lógicamente, también se debe cuidar la alimentación. Hay que reducir la ingesta de grasas, especialmente las saturadas, evitar determinados productos, como los embutidos y las grasas animales, y tomar con moderación carnes, frutos secos, aceites vegetales (a ser posible, de oliva) y productos lácteos desnatados. Un buen número de estudios han asociado las grasas animales con un mayor riesgo de cáncer de próstata, por eso es mejor evitarlas.

Las frutas y las verduras no deben faltar nunca en nuestro plato, ya que están llenas de vitaminas y nutrientes para afrontar el día a día. Aunque no están relacionadas directamente con la salud prostática, se convierten en un sustituto más que recomendable de los alimentos ‘prohibidos’.

Entre ellos se debe incluir, además, el picante, las bebidas con cafeína, el alcohol y los jugos cítricos que, según los especialistas en urología, hacen empeorar las alteraciones que la próstata sufre a partir de los 50 años.

 

HIGIENE Y VIDA SEXUAL

Desde la Asociación Española de Urología (AEU) se apunta a que una vida sexual sana y satisfactoria es imprescindible para mantener una buena salud prostática. Eso sí, es importante no practicar relaciones de riesgo y sin protección, porque pueden provocar el efecto contrario potenciando enfermedades venéreas que influyen de forma muy negativa en el aparato genitourinario del hombre.

Llevar una correcta higiene diaria también es primordial, evitando en la medida de lo posible el agua fría y los cambios bruscos de temperatura.

 

ABORDAJE DE LA ENFERMEDAD

Si, a pesar de cumplir con las recomendaciones, apareciesen problemas de salud prostática, el paciente ha de ponerse en las manos expertas de un especialista. En el caso de que se den sospechas de cáncer, el urólogo debe realizar las pruebas diagnósticas pertinentes. Si se confirma la presencia de cáncer, los oncólogos ya cuentan con herramientas avanzadas para tratar de la mejor forma posible la enfermedad, como los estudios genómicos, que aportan mayor cantidad de información sobre un tumor y que se convierte en un importante apoyo para el clínico a la hora de decidir la terapia más acertada y personalizada.

En definitiva, llevar unos hábitos de vida sanos y activos puede ayudar a mantener la salud de la próstata, aunque la mejor defensa será siempre acudir al urólogo de forma periódica. Gracias al chequeo se pueden detectar los problemas de forma precoz. Y esa es la mejor baza para adelantarse y ganar la partida lo antes posible.

 

 

Adriana Terrádez, directora de OncoDNA para España y Portugal e impulsora de la plataforma Oncología Personalizada