Los probióticos están aprobados por la Organización Mundial de la Salud como alimentos que contienen microorganismos vivos y que tienen efectos beneficiosos para la salud si los tomamos en cantidades adecuadas. "Hay probióticos naturales como los yogures, y las leches y vegetales fermentados, pero cada vez hay más elaborados por las farmacéuticas. En estos casos, siempre se debe tener en cuenta cómo están elaborados y qué contienen, porque según la patología y los síntomas de cada paciente le darás uno u otro", explica la doctora Sílvia Gómez Senent, especialista en Aparato Digestivo del Hospital Universitario La Paz en Madrid. Por el contrario, los prebióticos son hidratos de carbono no digeribles que alimentan a las bacterias que hay en el intestino. Los encontramos en muchos alimentos, como en las alcachofas, en las legumbres, las patatas, el ajo, la cebolla, el puerro, el trigo, la avena y los espárragos, por ejemplo. "Realmente tanto los probióticos como los prebióticos los puedes encontrar en los alimentos que tomamos habitualmente y una buena dieta equilibrada y variada es suficiente para tener una buena flora intestinal", asegura la doctora Sílvia Gómez Senent.

Claves para consumir más probióticos