Si te trae de cabeza tu cuero cabelludo… ¡Tranquila! A todas nos ha causado problemas, por lo menos una vez. De hecho, puede cambiar a causa de condiciones externas, como la contaminación y la meteorología, o internas, como el estrés y la alimentación.

Los problemas que pueden aparecer son diversos y, como no, algunos son más fáciles de tratar que otros. La mayoría de las mujeres los conocemos porque los hemos sufrido o, incluso, porque continúan presentes en nuestro día a día. Por eso, es importante prestar siempre atención a nuestro cuero cabelludo y a posibles cambios o reacciones. Y no hablamos de las pequeñas luchas diarias que podemos tener con nuestro pelo encrespado, sin volumen o con las puntas abiertas, sino que nos referimos a batallitas más serias. Por lo que también son más difíciles de tratar.

Problemas capilares y su solución

¿Cómo es tu cabello? Probablemente, te sientas identificada con alguno de los siguientes problemas. Son muy comunes entre mujeres, pero no siempre sabemos cómo resolverlos o qué productos pueden ser realmente útiles. Para empezar, primero es necesario entender qué le pasa a nuestro pelo.

Caspa

Tener el cuero cabelludo lleno de caspa es dañino para el bienestar de nuestro pelo. La caspa lo debilita y, además, puede contribuir en la aparición de la alopecia. Asimismo, produce un molesto picor. La contaminación, el exceso de grasa, el estrés, la tensión, los nervios y la falta de vitaminas, son algunas de las causas de la caspa.

Existen dos tipos de caspa: la seca y la grasa. La primera es más común y duradera. Normalmente, aparece en forma de escamas que suelen desprenderse fácilmente del cuero cabelludo y son finas, secas y de color blanco o grisáceo. Y aquí no acaba este problema antiestético, ya que el cuero cabelludo también se muestra seco y el pelo sin brillo.

En relación a la caspa grasa, se producen las mismas reacciones pero con más intensidad. Es decir, las escamas son más grandes, espesas y grasientas, y adoptan un indeseado tono amarillo. Está asociada con la seborrea y causa muchos picores, por lo que resulta inevitable rascarse. Incluso, puede provocar irritación y causar alopecia.

Para acabar con este problema, puedes utilizar un champú neutro y cepillar tu pelo con suavidad. Si persiste, consúltalo con un dermatólogo antes de utilizar otros tratamientos anti-caspa.

Pelo graso

En este caso, el cuero cabelludo segrega sebo como método de protección ante las bacterias que nos rodean. El problema es que, a veces, esta segregación se produce en exceso. En consecuencia, nuestro pelo se ve apagado y sin vida. El estrés y una alimentación desequilibrada son las causas más comunes del pelo graso. Para regular el exceso de sebo, utiliza un champú específico para el pelo graso y, poco a poco, lo verás más limpio durante más tiempo.

Resequedad

Un pelo seco suele deberse a un cuidado inadecuado del cabello. Ya sea por el uso erróneo de un champú que no es para ti o que incluye componentes agresivos, como por utilizar en exceso el secador y la plancha. Asimismo, la exposición al sol y un clima seco también lo resecan. El pelo seco tiene a romperse, resulta áspero y suele verse apagado. La deshidratación del cuero cabelludo y la escasa producción de grasa capilar son las causantes de la resequedad.

Para contrarrestar este efecto, debe reducirse el uso de estos dispositivos electrónicos y, si los vas a utilizar, protege previamente tu pelo con un spray protector de calor. Evita lavar cada día el cabello, utiliza champús formulados para el pelo seco y aplícate una mascarilla capilar.

Cuero cabelludo sensible

El ardor, hormigueo, dolor, picor o enrojecimiento, son algunos de los síntomas de un cuero cabelludo hiperreactivo o hipersensible. La sensibilidad aparece a causa de dietas desequilibradas, la contaminación, el uso de champús erróneos o del estrés. Para acabar con tu pelo sensible, prueba con champús suaves que no contengan componentes irritantes. La delicadeza y la suavidad es muy importante para no agravar la problemática.

Tiña de la cabeza

Se trata de una infección micótica, causada por hongos que viven en los tejidos muertos del cabello. Estos hongos de tipo moho, son llamados dermatofitos, y son más presentes en ambientes cálidos y húmedos. Suele ser propensa durante la infancia, aunque también puede aparecer a cualquier otra edad. En este caso, el pelo de desprende y aparecen calvas con pequeños puntos blancos. Además, la tiña de la cabeza puede provocar cicatrices duraderas. Para reducirla, es fundamental mantener limpio el cuero cabelludo y lavarlo con un champú específico, recetado por el dermatólogo.

Psoriasis

La psoriasis de cuero cabelludo es una enfermedad inflamatoria que causa descamación y puede llegar a provocar caspa en abundancia. Normalmente, aparece en brotes, por lo que hay épocas en qué se puede padecer con más intensidad. Entre los tratamientos, podemos utilizar champús o lociones específicos, formulados con urea y ácido salicílico, entre otros componentes. De este modo, contribuimos a la disminución de la inflamación, del picor y de la descamación.

Caída de pelo

Si eres de las que encuentra pelos por todos lados… Debes saber que la pérdida en exceso del cabello no es buena. Es normal que lo perdamos, pero no más de la cuenta. La falta de vitaminas, una dieta desequilibrada, los cambios hormonales, el estrés, o nuestra genética, pueden provocar la alopecia. Para reducir o evitar esta pérdida constante de cabello, prueba a comer de forma más saludable y intenta relajarte y desconectar un poco.

Pelo quebradizo

La rotura del cabello se puede reconocer mediante la presencia de pequeños puntos blancos en el cabello, los cuales indican que está fracturado. El pelo quebradizo también causa la sensación de tener un pelo áspero y sin brillo. Cepillarse en exceso, ejercer mucha presión sobre el pelo, someterse a tratamientos químicos y el calor, son factores que provocan esta rotura. Recuperar el pelo roto no es posible, pero si volver a tener un pelo fuerte y nutrido. Prueba con cortarte las puntas más frecuentemente para eliminar las zonas dañadas, sométete a un tratamiento de keratina para reconstruirlo, y aplícate un protector de calor antes de usar un secador o una plancha.