PROS: 

 

 

  • Son rápidos y efectivos. El test es una sencilla extracción de sangre que permite analizar el impacto de más de un centenar de alimentos en nuestro organismo. Los resultados se obtienen en tan sólo un par de semanas.
  •  Tienen garantía internacional. Uno de los test más conocidos, el ALCAT, está aprobado por la Agencia de Alimentos y Medicamentos de EE. UU.
  • Mejoran nuestra dieta. Gracias a los resultados del test, podemos elaborar una dieta que se adapte mejor a nuestro organismo. También ayuda a perder peso porque eliminamos alimentos que digerimos mal.
  • Lidian con otros problemas. Los test mejoran la fatiga crónica, las alteraciones de la piel y los problemas respiratorios y gastrointestinales, entre otros, ya que estos pueden deberse a determinados alimentos.

 

 

 


CONTRAS:

 

 

  • Alergia vs. intolerancia. Según la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (SEAIC), las únicas intolerancias que se pueden diagnosticar son la intolerancia a la lactosa y la intolerancia al gluten, así como a algunos aditivos alimentarios.
  • No están avalados. Para la SEAIC, los test basados en IgG confunden y no son útiles. Entre otras razones, porque las intolerancias alimentarias varían con el tiempo y de manera constante.
  • Algunos medicamentos alteran el resultado. La analítica se ve alterada si estamos tomando antihistamínicos, anticoagulantes o corticosteroides.
  • No es una alternativa a la dieta. Los test no ayudan a adelgazar, ya que esto sólo se consigue con una combinación de ejercicio y dieta. Eliminar alimentos sin consultar a un profesional puede comportar un déficit nutricional.

 

 

 

En este artículo te explicamos las intolerancias más frecuentes.