Quiero que un coach me asesore, ¿cómo debe ser?

1) Un coach sabe escuchar: No te fíes de alguien que habla muy deprisa, muy alto y que mueve mucho las manos, más pendiente de su propio discurso que de lo que te pasa a ti. Eso no es un coach profesional. La profesión se basa en un profundo respeto hacia aquello que nuestros clientes nos cuentan, debemos escuchar de un modo muy profundo.

2) Un coach tiene madera de coach: Prepararse bien es una condición necesaria pero no es suficiente: el coach debe tener vocación de ayuda y servicio a los demás.

3) Hay diferentes tipos de coach: El coaching no es sólo para empresas y ejecutivos. Un coach profesional ayuda a personas, lleven o no corbata. Un proceso de coaching puede ser vital (basado en el proceso personal) o ejecutivo (basado en la carrera profesional). Vigila a quién le encomiendas tus bloqueos o expectativas no resueltas. Busca referencias en asociaciones profesionales como ICF (Internacional Coach Federation), ASESCO(Asociación Española de Coachin), etc..

4) No es lo mismo un coach que un terapeuta: Un coach se enfocará en tu futuro y te dará herramientas para que vayas hacia delante. Si es mínimamente sensible y empático indagará en las causas que han llevado al bloqueo, pero el enfoque estará en los hechos. Un terapeuta rastreará de forma profunda la causa interna del malestar. Ambas figuras son muy necesarias, pero intervienen en diferentes puntos del proceso.

5) El coach debe conseguir resultados: El coaching se basa en la consecución de objetivos. Durante el proceso, el coach irá formulando preguntas que te harán reflexionar y descubrir lo que debes hacer para conseguir tus objetivos. Además, utilizará ciertas herramientas como la PNL (Programación Neuro-Lingüística), la Terapia Gestalt, terapias de Movimiento Corporal, de Respiración o las Constelaciones Familiares u Organizacionales. Estas herramientas permiten escuchar de una manera profunda y empática y hacer ver al cliente lo que no ve por estar triste o bloqueado.

6) El coaching es un proceso que tiene principio y final: El proceso de coaching se inicia con el establecimiento del objetivo que quieres conseguir y se acaba cuando lo has alcanzado. Puedes encargar a tu coach tantos procesos de coaching como consideres oportuno, pero lo que ha de quedar claro es la “regla de oro del coaching”:

objetivo conseguido = coaching finalizado

En resumen, cuando se contrata a un coach es fundamental valorar su experiencia y su formación. Mantén una entrevista antes de iniciar un proceso de acompañamiento y piensa si te transmite buenas vibraciones. Busca referencias. ¿Acaso dejarías que un médico te operara o que un abogado gestionara tus asuntos sin pedir referencias antes?

Si en algún momento, sientes que el coach no está a la altura de lo que realmente esperas de él, es muy probable que no sea un coach profesional. Si es un profesional siempre sabrá cómo darle la vuelta a la situación que te cuesta afrontar.

 

Este artículo está escrito por Ferran González, Coach Vital y Ejecutivo ACC (Associate Certified Coach) por la ICF (International Coach Federation).

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@ferrantucoach