Últimamente no te sientes al 100% y parece que tu cuerpo nota, cada vez más, los efectos de tu bajo estado de ánimo. Un día estás con una amiga y ella, viéndote tan mal, saca un pequeño frasco de cristal de su bolso y te dice que te tomes un par de gotas de flores de Bach. Otro día te lo comenta la camarera de tu bar de siempre. Quizá ya has oído hablar de estas flores o quizá arrugas la nariz en un gesto de extrañeza ante todas sus menciones. Se trata de una terapia natural a base de preparados artesanales elaborados con una serie de flores a las que se les atribuyen ciertas propiedades curativas. Este tratamiento vive un momento de gran popularidad pero ¿en qué se basa? ¿De dónde sale? ¿Funciona?
 

Curar las emociones

El Bach que da nombre a estas flores no es el conocido compositor. El nombre de estos preparados viene del doctor Edward Bach, un médico y homeópata inglés que entre 1928 y 1932 desarrolló las primeras versiones de estos preparados y convirtió esta terapia de flores en una modalidad terapéutica.

Para Bach, toda enfermedad tiene como origen las emociones de la persona por lo que, para poder curar una dolencia física, primero hay que corregir los desequilibrios emocionales. Según esta filosofía, las distintas emulsiones de plantas emiten una serie de vibraciones que pueden alterar la energía interna de las personas y, así, reequilibrar las emociones hasta devolverlas a la armonía. Todo el tratamiento con flores de Bach se basa en la idea de que al solucionar las afecciones emocionales los problemas de salud se resolverán más eficazmente.  
 

Flores para cada sentimiento

La terapia de flores del doctor Bach se prepara utilizando 34 flores silvestres y 3 flores de cultivo, además de agua de manantial. Estos preparados se hacen hirviendo la flor elegida durante media hora y diluyendo el resultado con brandy o glicerina. Las flores están clasificadas, a su vez, según los tipos de emociones sobre las que tienen efectos tratando:

  • El temor
  • La incertidumbre
  • La falta de interés en el presente
  • La soledad
  • La hipersensibilidad
  • El abatimiento y la desesperación
  • El exceso de preocupación por la gente que nos rodea
     

Con una oferta bien amplia, el mismo doctor recomendaba no tomar más de siete de las flores en el tratamiento por lo que siempre es mejor identificar y priorizar los problemas emocionales que creemos que nos están afectando más.

Aún así, Bach elaboró una mezcla “de rescate” con cinco flores para casos de emergencia como angustia severa o crisis nerviosas. Precisamente, esta mezcla es la más popular y una de las que se comercializa de forma más habitual. Sea como sea, podemos estar tranquilos porque estos preparados no contienen productos químicos y no interfieren con otros medicamentos que se puedan estar tomando, por lo que se pueden administrar a personas de cualquier edad.
 

Qué son las flores de Bach terapia
 

Cómo tomarlas

Nos hemos decidido. Les haremos caso a nuestras amigas y conocidas. Así pues, tomaremos, como se recomienda, cuatro gotas cuatro veces al día en dos tomas espaciadas y lejos de las comidas ya que el sabor de los alimentos puede interferir. Empezar un tratamiento con flores de Bach, particularmente efectivas recién levantados o antes de ir a dormir, tiene también unos efectos concretos que debemos conocer para saber que están llevando a cabo correctamente la función para la que sirven. Pueden parecer adversos pero, en realidad, marcan lo que en la terapia floral se conoce como la catarsis, la limpieza emocional.
 

  • Durante los primeros días de tratamiento, la afección emocional que se intenta curar puede aparecer exagerada y se vive más intensamente.
  • Se pueden vivir cambios de humor, pasando de la risa al llanto o de la pena a la euforia.
  • La persona puede estar más introspectiva.


El debate

Pero incluso tu, que estás leyendo este artículo porque conectas con este tipo de tratamientos y filosofías, te preguntas si realmente funciona la terapia de flores de Bach, si su beneficio es real. Y aquí es dónde abrimos la caja de Pandora y debemos echar un vistazo a lo que opina la comunidad médica y científica.

Para empezar, los tratamientos con flores de Bach son considerados homeopatía, lo que supone que no estén reconocidos por la mayoría de sistemas sanitarios del mundo. La filosofía de Bach se asemeja a las creencias sobre las que se ha basado siempre la medicina oriental con conceptos como la unidad de cuerpo, mente y espíritu. Obviamente, la comunidad científica se muestra crítica con elementos como las vibraciones de las plantas por tratarse de una idea más cercana a la mística que a la pruebas justificables con evidencias científicas.

Los pocos estudios llevados a cabo para probar su eficacia destacan que su influencia en el organismo de las personas no es más demostrable que un posible efecto placebo. Los defensores, por su parte, creen que precisamente usar el método científico basado en factores físicos y químicos no es válido para demostrar los efectos de unos remedios alternativos que se centran en el trabajo con las emociones.

Se trate de un efecto placebo que da tranquilidad a quién lo toma o tengan sus plantas los efectos que el doctor Bach les presupuso, la terapia de flores sigue ganando adeptos y no parece que se trate, 80 años después de su creación, de una moda pasajera.