La Doctora en Educación y líder de la división del centro investigación nutricional en el Albert Einstein College de Medicina, Judith Wylie-Rosett, señala que para reconocer las dietas sanas para adelgazar basta con responder a cuatro preguntas:

1. ¿Es demasiado bueno para ser verdad?
2. ¿Hay fuertes evidencias de que funcione?
3. ¿Hay posibilidad de perjuicio para la salud?
4. ¿Es mejor que la alternativa?

Las advertencias son reiteradas y provienen cada vez de más esferas (divulgadores, médicos, nutricionistas e incluso chefs): para hacer dieta no es necesario someterse a grandes restricciones, basta con romper de raíz con las malas costumbres e introducir pequeños hábitos saludables. Se debe promover una profunda reflexión sobre la relación que tenemos con la comida y extender.

1. Rica en verduras
Se recomiendan especialmente las de hoja verde por ser bajas en calorías, pero en realidad cualquier verdura puede convertirse en la mejor aliada para nuestra salud y nuestra dieta. La verdura es rica en antioxidantes y tiene toneladas de pigmentos que promueven la salud, así como vitaminas y minerales.

2. Un enfoque en la calidad
Tan importante es qué come, como la cantidad. Elige una dieta que fomente los alimentos nutritivos. No es necesario que todo lo que comas sea orgánico o fresco, pero lo orgánico tiene sus ventajas. Los alimentos saludables convencionales como la pasta de trigo son aún mejores que los orgánicos no saludables (pan blanco orgánico) y las verduras congeladas pueden ser tan buenas como las frescas.

3. Evitar las restricciones
Dieta variada y equilibrada, los dos principios básicos de la dieta mediterránea, deberían ser extensibles a cualquier dieta saludable. Si una dieta veta granos debe incluir otras fuentes de nutrientes como el magnesio o la fibra. Del mismo modo, los planes basados en plantas deben aconsejar cómo obtener suficiente vitamina B12, vitamina D y calcio.

4. Menos procesados
No es un secreto que para perder peso conviene evitar o reducir a la mínima expresión el consumo de sodio, carbohidratos refinados y azúcares. Un enfoque en alimentos integrales y cocinar su propia comida no sólo te ayudará a bajar de peso, sino que reducirá el riesgo de enfermedad cardiovascular.