¿Qué tipo de yoga es el mejor para mí? Esa pregunta nos la hemos hecho todos al oír y conocer los muchos beneficios del yoga. Ya sabemos que van desde ponerte de buen humor, reducir el estrés y la ansiedad, mejorar tu salud general, aliviar la tensión... por no hablar del estupendo culo yóguico que consigues practicando yoga. Sin embargo, muchos hemos querido comenzar y nos hemos sentido abrumados por los muchos y diferentes tipos de yoga que hay.

Solemos asociar el yoga a ejercicios suaves y lentos, pero no es siempre exactamente así. Hay algunos tipos de yoga que exigen mucho más esfuerzo físico que otro. Ya te hablamos hace un tiempo de varios tipos de yoga y para ayudarte a decidir cuál escoger, además de leer este artículo, te planteamos que te hagas las siguientes preguntas que te orientará en tu elección.

¿Te gusta el ejercicio físico intenso?

Si la respuesta es sí, pregúntate ahora si los ejercicios repetitivos son de tu agrado. Si no te gustan nada de nada, tu tipo de yoga es el VINYASA.

Si, además del ejercicio físico intenso, sí te gustan las rutinas repetitivas de ejercicios, piensa ahora si te atrae la idea de practicar yoga en una sauna. Si la respuesta es sí, prueba con el BIKRAM yoga. Si es no, con el ASHTANGA.

Volvemos a la primera pregunta. Si lo que prefieres es el ejercicio físico moderado, pregúntate si quieres estirar tus músculos y relajarte. ¿Sí? Pues tu yoga es el YIN YOGA.

Si no quieres que la práctica esté totalmente dedicada a los estiramientos y el relax, te quedan dos opciones: el clásico HATHA YOGA o el IYENGAR YOGA.

Tipos de yoga

Os vamos a explicar los seis tipos de yoga más conocidos de los muchos que existen.

Con el Ashtanga se ejercita la capacidad pulmonar y todos los músculos del cuerpo. Este tipo de yoga se realiza uniendo y acompasando respiraciones junto a series de posturas. Hay seis series diferentes de movimientos-respiraciones y, normalmente, la gente comienza con uno y cuando lo perfecciona aprende otro diferente.

Se suele recomendar practicar al menos tres veces a la semana en una sala silenciosa con las pertinentes correcciones por parte del instructor, aunque siempre en silencio. Requiere algo de práctica el poder estar en una clase con silencio total y, por eso, los profesores ofrecen clases para principiantes en las que las aclaraciones son verbales y puedes acudir hasta que te sientas preparada para apretar tu botón de “mute”.

El Bikram Yoga se realiza en salas aclimatadas a una temperatura de 40-42ºC, así que prepárate para sudar (mucho) si te inclinas por este tipo de yoga, hay una versión con una temperatura algo menor que se llama Hot Yoga, pero ambos son bastante similares.

Este tipo de yoga se basa en 26 posturas que se ejercitan a lo largo de 90 minutos y, cuando hablamos de Bikram, no suele haber punto medio: o la gente lo adora o lo odia.

Las personas que aman el Hot Yoga mencionan la intensidad del ejercicio y lo que les ayuda a liberar estrés y toxinas, sin embargo se debe hacer siempre con instructores buenos que sepan lo que hacen porque la deshidratación o los mareos pueden ser habituales en caso contrario. Además, no todo el mundo tiene las condiciones físicas necesarias para poder practicar este tipo de yoga, por lo que es recomendable acudir a un médico que nos certifique que nuestra salud es de hierro y, antes de comenzar con esta aventura, hablar e informar a los monitores de que eres nueva en la práctica de Brikram Yoga.

Hatha Yoga hace referencia al equilibrio. “Ha” en sánscrito significa sol y “tha”, luna por lo que el nombre de este tipo de yoga hace, precisamente, referencia al equilibrio sol y luna-masculino y femenino. El Hatha Yoga suele ser un tipo de yoga más lento y suave que el Vinyasa, el Ashtanga o el Bikram y se centra mucho en la respiración. Es la manera ideal de comenzar con el mundo del yoga.

Iyengar es un estilo de yoga que trata de corregir la postura, ya que se centra en la alineación y la precisión. Los movimientos en este tipo de yoga son lentos pero no te confíes, el ejercicio es igualmente intenso. Al igual que el Hatha, el Iyengar es una excelente introducción al yoga. Si tienes lesiones o algún tipo de limitación física, te senrtirás super a gusto realizando este tipo de yoga. Los maestros se someten a un entrenamiento riguroso y tienden a tener un conocimiento increíble sobre la anatomía y las poses modificadas para cada cuerpo.

Restorative and Yin, se traduciría en castellano: Reconstituyente y Yin, aunque se conoce como Yin Yoga. Y solo con estas palabras ya notamos bajar nuestra presión arterial. Este tipo de yoga está pensado para, mediante sus prácticas lentas, liberar los músculos, los tendones y el tejido conectivo. Necesitarás paciencia y concentración porque, normalmente, en una clase de 90 minutos puedes llegar a hacer solo 4 o 5 posturas, aunque se ayudan de accesorios para calmar cuerpo y mente. Este tipo de yoga se enfoca en calmar al sistema nervioso, mientras que el Yin tiene el objetivo de liberar los tejidos conjuntivos como los ligamentos, articulaciones o, incluso, los huesos. La mayoría de la gente sale de estas clases como si le hubieran dado un masaje pero si eres una persona nerviosa o muy activa, este tipo de yoga no es para ti.

Un nombre de término amplio, Vinyasa. Este término puede referirse a cualquier estilo de yoga en el que el movimiento está vinculado a la respiración respiración. Las clases varían mucho según el estudio y el profesor: pueden ser de ritmo rápido, sudoroso y musicalizado, o más lento y meditativo. De cualquier manera, se fluye de una postura a otra sin descanso. Algunas clases incorporan el canto y una charla sobre el dharma (un breve discurso que vincula un principio de la filosofía yóguica con la vida cotidiana). El vinyasa basado en Ashtanga incorpora poses tradicionales de Ashtanga en secuencias creativas.