1. Excusas
Si tienes que hacer algo, hazlo. Si no quieres hacerlo, no lo hagas. Si no te decides ni por una opción ni por otra el sentimiento de culpabilidad te va a atosigar. Lo de apartar las excusas también vale para frases que pronunciamos demasiado a menudo como "no puedo", "es imposible", "me va a salir mal"? Si pierdes la ilusión, pierdes también la posibilidad de sentirte feliz.

2. Remordimientos
Seguro que hay algo del pasado de lo que te arrepientes. Te contamos un secreto: tu arrepentimiento no va a cambiar lo que sucedió, así que cuanto antes lo superes mejor. Todos hemos hecho cosas en la vida de las que no nos sentimos orgullosos o creemos que podríamos haber actuado de manera diferente. Piensa en el futuro y en la enseñanza que aprendiste de lo que pasó.

3. Mantener las relaciones que no nos aportan nada
Nos referimos a todas las relaciones, no sólo las de pareja. ¿Sientes a veces que quedas con amigos por compromiso? O que cuando quedas, ¿es como si te robaran la energía? Otra situación que puede darse es que tú hagas mucho más esfuerzo que la otra persona por mantener la relación, como si te estuvieran haciendo un favor. Hazte un favor a ti misma y rompe con estas relaciones. La vida es muy corta como para relacionarnos con gente que poco nos aporta. Suena egoísta, pero es así.

4. Descuidar las relaciones que sí nos importan
La situación contraria. Llama a tus padres más a menudo y ve a ver a tu abuela (si tienes la suerte de tenerla) periódicamente. A veces prestamos menos caso a los que de verdad importan y nos esforzamos por aquellos que no. La familia suele ser una de la grandes perjudicadas. También sucede cuando tenemos una pareja estable: sabemos que está ahí y descuidamos la atención y mimos diarios que necesita una relación.

5. Intentar contentar a todo el mundo
Cuando pensamos demasiado en los sentimientos de los demás dejamos de lado los propios. No diciendo que seas egoísta, sino que busques el término medio.

6. El estrés
Es fácil decirlo y difícil hacerlo. No podemos evitar los pequeños contratiempos de la vida ni cambiar las dinámicas de un trabajo, pero sí la manera como nos enfrentamos a ellos. La meditación está de moda y ha venido para quedarse. ¿Conoces alguna de las técnicas?

7. Intentar ser alguien que no eres
Es difícil encontrar nuestro lugar en el mundo, pero no imposible (y nunca es demasiado tarde). A lo mejor te ves embarcada en una vida que no es la que querías. Date tiempo para saber realmente cuáles son tus objetivos y lánzate a por ellos. Este consejo también está muy relacionado con la autoestima. Sé como realmente eres, no cambies para adaptarte al entorno social. Aceptarse a uno mismo implica mostrarse vulnerable. Da miedo, pero si no lo hacemos, nada nuevo sucederá.

8. Alimentarte mal
Quizás aún eres joven y no has notado las consecuencias de no comer bien. Cuando pasen los años, las notarás. No es tan difícil: evita los precocinados, la bollería industrial y la comida basura y abraza las verduras, frutas, legumbres, cereales integrales y el pescado. Tu cuerpo te lo agradecerá.

9. Comprar por comprar
El dinero no da la felicidad, ¡el manido tópico es cierto! El dinero es necesario para vivir en una casa más o menos de nuestro agrado, comer bien, dar lo mejor a nuestros hijos e, incluso, irnos de vacaciones. Repasa cuáles son tus básicos de vida (no es que digamos que lleves una vida extremadamente austera), comprueba que están cubiertos y deja de preocuparte por si el año que viene podrás reformar el baño o por si no tienes nada de ropa de la nueva temporada.

10. Cuestionarte si eres feliz o podrías serlo más
Con ésta cerramos este decálogo de la felicidad. La felicidad no es un estado, ni un objetivo. La felicidad pasa sin que nos demos cuenta. En nuestra mano está saber valorarla.


Ahora aprende los 10 mantras que subirán tu autoestima.