Realfooding o comer comida real, puede parecer un movimiento poco transgresor, al final no hablamos más que de regresar a la alimentación que llevábamos hace unas décadas, sin embargo en un mundo cada vez más lleno de ultraprocesados resulta todo un reto.

Un reto que asume con brío Carlos Ríos a través de su trabajo y sus redes sociales. Sus múltiples canales llegan a más de un millón de usuarios, un grupo de personas que hartas de la incesante publicidad se suman a su batalla contra la alimentación actual y se unen a su movimiento bajo el sobre nobre de realfooders.

Este nutricionista habla con datos en las manos (y en su cabeza) y los ha plasmado en su libro, Come comida real de la editorial Paidós. Este trabajo es extenso, muy completo y anima a leerse con un buen subrayador en las manos. En él distingue los grupos de ultraprocesados de consumo más habitual y que, aunque algunos los conocemos, otros pueden pasar como sigilosos no-bienvenidos invitados a nuestra alimentación.

Los cuatro grupos principales de ultraprocesados que distinguimos son:

¿Por qué no comer ultraprocesados?

Los alimentos ultraprocesados son insanos, están repletos de azúcares añadidos, grasas refinadas, sal… son artificialmente densos en calorías y muy pobres en nutrientes. No tendríamos por qué dar más razones pero es que además engañan el sentido del gusto porque son hiper-palatables y, por tanto, evitan que recibamos las señales naturales de saciedad de nuestro cuerpo.

Por otro lado, el consumo de estos ultraprocesados desplazan el consumo de alimentos reales pero la lucha es que, precisamente estos alimentos, tienen una mayor disponibilidad en nuestro entorno gracias a la publicidad y el marketing, solo tienes que fijarte en las máquinas de ‘vending’ de cualquier empresa o lugares como hospitales, metros o estaciones de ferrocarril y cercanías.

Comer comida real no es una dieta, el Realfooding es un modo de vida

La mejor dieta es siempre aquella que aúna comida real y permite una adherencia real en el día a día, es decir, tenemos que tener en cuenta que no podemos practicar una dieta restrictiva para siempre, por eso es importante que sea compatible con el día a día, más que una dieta hablamos de tener unos hábitos alimenticios saludables continuados en el tiempo: esa es la mejor dieta. Siempre basados en el consumo de alimentos reales y mínimamente procesados.

¿Contamos calorías, macronutrientes, alimentos…? ¿O lo dejamos todo por el Real Fooding?

La Organización Mundial de la Salud y la mayoría de directrices en nutrición se han estado centrando en las calorías y nutrientes, lo que lleva a que a lo mejor calóricamente estamos consumiendo la energía que nuestro cuerpo requiere pero, sin embargo, no desde los alimentos que necesita.

En la web realfooding.com lo explican de la siguiente manera: “La industria alimentaria se centró en culpabilizar a las grasas para poder recomendar productos procesados bajos en grasas, pero ricos en azúcares. Ahora quiere hacer lo mismo con las calorías. Para ello financia a científicos, sociedades y profesionales para que divulguen la creencia de que la clave está en el balance energético, donde un balance positivo es el culpable del exceso de peso y, por tanto, responsabiliza a la población de que “comen mucho y hacen poco ejercicio”.”

Es decir, las calorías simplemente son una unidad de medida que puede servir de guía pero que de poco sirve si nuestra alimentación se centra en ultraprocesados y comida de baja calidad, con componentes que afectan a nivel hormonal, corporal, digestivo… Es decir, en palabras del propio Carlos Ríos “Hay que comer mejor y hacer mejor ejercicio”.

¿Quieres saber más? No te pierdas esta entrevista que le hicimos a Carlos Ríos y en la que nos desveló muchos más secretos del Real Fooding.

 

Y un extra tip: no os perdáis sus cuentas en redes sociales, sus memes marcarán un antes y un después en tu alimentación ¡y son muy divertidos!