1. No dejas de compararle: "las comparaciones son odiosas", es una frase muy manida pero real. En el momento que comienzas a comparar a tu pareja con tu ex, es que tienes un problema. ¿Crees que eras más feliz en la anterior etapa de tu vida haciendo esto o aquello? Entonces algo debes cambiar. O tu día a día, o tus planes… o a tu pareja actual.

2. No te apetece hablar: nos referimos a ese momento en el que dejas de querer compartir lo que sucede en tu día a día en tu pareja, tanto lo bueno como lo malo. La comunicación es básica en una pareja y hablar de lo que ocurre, no solo en la relación, sino en la vida de cada uno, es fundamental para la salud de la pareja.

3. Has perdido las ganas de sexo: existe el sexo sin amor y el amor sin sexo, lo sabemos. Pero dentro de una pareja es tan necesario el uno como el otro, siendo la escasez de cualquiera de los dos uno de los signos inequívocos de que puede que no seas del todo feliz en tu relación. La cercanía física (caricias, besos, abrazos…) y la emocional (desahogo, risas…) son básicas en una relación sana. Evidentemente se atraviesan etapas en las que no apetece tanto hablar o no apetece tanto sexo, pero debes ser capaz de identificar que son eso, etapas, y no vuestra forma de llevar la relación.

4. Todo es rutina: te levantas, desayunas, ducha, un beso de despedida y a la oficina. Y por la noche llegas tan cansada a casa que todo vuelve a girar de la misma forma; cena y a dormir. Si piensas que habéis caído en una rutina de la que además no piensas hacer el mínimo esfuerzo por romper, puede que tu relación ya no sea tan interesante para ti como al principio.

5. Tu mal humor lo inunda todo: ¿te acuerdas de cuando os reíais de las metidas de pata del contrario y hasta la más absoluta tontería os hacía gracia? Pues bien, ahora resulta que es todo lo contrario. Hasta la más mínima de las tonterías que hace tu pareja, te molesta. El hecho de generar peleas sin sentido –en vez de prevenir conflictos o de estar permanentemente de mal humor porque tu pareja “se ha colado en la ducha antes que tú”, dice mucho de tu estado de felicidad actual. Sobre todo porque sabes que al principio lo que hubieras hecho es colarte con él y ducharos juntos.

6: Reprochando que es gerundio: ¿crees que tu pareja lo hace todo mal? Y por supuesto, ¿crees que eres tú la que saca la relación adelante porque te cargas con todo el trabajo? Y además haces grandes esfuerzos por demostrarle que es así. ¿Cómo? A través de los reproches. Que si esto no lo haces bien, que si yo lo otro… Cuando dejas de ver a tu pareja como un aliado y comienzas a posicionarle como un contrincante, es que las cosas no van del todo bien.

Estableces tus prioridades: el tótem que formábais ha desaparecido y cada vez te dedicas más tiempo a ti y a tus cosas sin contar con tu pareja. Esas actitudes no son habituales en una pareja bien compenetrada y feliz, porque el conjunto ya no es una prioridad para ti y las decisiones ya no están basadas en los dos, sino en uno mismo.