A pesar de que el agua con gas ha sido estigmatizada como una bebida que engorda, lo cierto es que, al igual que el agua mineral, no aporta ninguna caloría. Y, de hecho, el agua con gas ayuda al proceso de digestión gracias a que sus características burbujas, que son fruto del ácido carbónico disuelto contiene, estimulan la secreción de jugos gástricos.

Es importante no confundir el agua con gas con otras bebidas parecidas como la gaseosa o la tónica, ya que éstas si contienen otros ingredientes calóricos y son más populares en nuestro país. Varios estudios también relacionan el agua con gas con una regularización de los niveles de colesterol y como un elemento que ayuda en la prevención de enfermedades cardiovasculares.

Por otra parte, su consumo está contraindicado para personas con predisposición a padecer gases, colon irritable y personas con insuficiencia respiratoria severa. No obstante, el resto de personas pueden disfrutar del agua con gas sin miedo a ganar quilos de más e incluso al contrario, ya que resulta una bebida más saciante que el agua mineral sin gas.