Estar de buen humor es una sensación que todos deseamos y, si es a diario, mejor que mejor. Un estado de ánimo alegre hace que nos sintamos mejor, más felices, más positivos y capaces de afrontar cualquier reto. Incluso nuestra percepción de la cosas ?y de los problemas- varía gracias al buen humor. Así pues, se trata de una estupenda virtud.

Sin embargo, una reciente investigación llevada a cabo por científicos de la Universidad de Missouri (EE UU) ha demostrado que el humor y la memoria están estrechamente relacionados. En concreto, el buen humor disminuye la capacidad de la memoria de trabajo, encargada de almacenar datos temporales y de procesarlos posteriormente. Pero esto no significa que estar de mal humor potencie la memoria.

Por otra parte, el buen ánimo no sólo afecta al cerebro de manera negativa, ya que ayuda a resolver problemas, estimula la creatividad y es un prisma perfecto desde el que veremos los problemas desde una mayor distancia.