¿Qué importancia tiene para ti el desayuno? Las primeras horas del día siempre son más difíciles, todavía no nos hemos quitado el sueño de encima y tendemos a ir con prisas para llegar al trabajo. Por la mañana, algunas son de hablar y otras no, de quedarse dando vueltas por la cama o levantarse nerviosa y rápidamente… Y lo mismo sucede con el desayuno.

Cada una se lo toma a su manera, o no se lo toma. Las personas que no desayunan, suelen justificarse en la falta de tiempo, porque no tienen hambre cuando se levantan, o creen erróneamente que así podrán perder peso. Sin embargo, no desayunar resulta contraproducente. Y si te preocupan las calorías, piensa que todavía te quedan muchas horas para quemarlas, antes de que se acabe el día.

Por lo que deberías gestionar mejor tu tiempo e incorporar unos minutos para dedicarlos a desayunar. De hecho, es recomendable no esperar más de 30 minutos para ingerir algo, después de poner los pies fuera de la cama. ¡Si te lo propones, lo conseguirás! Cuando aprendes un nuevo hábito y lo llevas a cabo durante unos días, al final, tu cuerpo se acostumbra.

¿Qué pasa si te saltas el desayuno?

Muchas desconocemos qué sucede cuando no desayunamos. Asimismo, tampoco ayuda hacerlo mal o con prisas. De buena mañana, necesitamos cargarnos de energía para encarar toda la jornada. Nuestro cuerpo necesita nutrientes y vitaminas para aguantar.

No comer nada hasta la hora de comer, es un error bastante común que perjudica nuestra salud. Puede causar problemas y aumentar el riesgo de padecer enfermedades o sufrir un infarto. Si es tu caso, piensa en las consecuencias:

Sobrepeso u obesidad

Cuando nos levantamos han transcurrido muchas horas desde la última vez que nuestro organismo había recibido alimentos. Por lo que si alargamos ese ayuno, después será normal que acumulemos más calorías en forma de grasa.

Conforme avance el día, tendremos más hambre y, llegado el momento, comeremos más de la cuenta y peor. ¿Cuántas veces has abierto la nevera y has arrasado con lo primero que encontraste?

Falta de concentración

El desayuno nos aporta energía y va genial para poner el cuerpo en funcionamiento y activarlo. De hecho, nuestro cerebro está en constante trabajo pero, si no comemos nada, seremos nosotros quienes no podremos estar por lo que toca. O por lo menos, eso nos pasaría a la mayoría. Por algo recurrimos al café o al té, entre otras cosas.

Diabetes y colesterol

El desayuno ayuda a equilibrar el nivel de azúcar en sangre, por lo que nos permite regular y controlar mejor la glucosa. En consecuencia, disminuimos el riesgo de padecer diabetes 2, la cual se origina cuando el organismo no produce insulina  o no la usa correctamente. Esto deriva a un exceso de azúcar en sangre, por lo que deriva en un problema a tratar.

En el caso del colesterol, sucede lo mismo. Desayunar ayuda a regular los niveles de los esteroles en sangre. Así también evitamos aumentar el riesgo de padecer una enfermedad cardiovascular.

Gastritis y problemas de tránsito intestinal

Saltarse el desayuno puede provocar que los jugos gástricos liberen ácidos, al sentir que el cuerpo no tiene los nutrientes necesarios. Esto deriva en una inflamación del revestimiento del estómago, que puede producirse repentina o progresivamente, conocida como gastritis.

Del mismo modo, se perjudica el proceso del tránsito intestinal. Es decir, este será más lento, por lo que los alimentos tardaran más en ser digeridos.