Desborda atrevimiento. Los que la conocen, afirman incluso que tiene una falta absoluta de pudor. Es el rasgo con el que Samanta Villar (Barcelona, 1975) ha trazado su carrera en televisión. Aún fiel al lema «no es lo mismo contarlo, que vivirlo» que encabezaba sus reportajes de 21 días, en el libro Madre hay más que una (Planeta) relata su experiencia durante el embarazo, el parto y el posparto y reflexiona sobre la maternidad rehuyendo de visiones idílicas.  

Decir que «tener hijos es perder calidad de vida» te ha valido muchas críticas, algunas muy duras. ¿Cómo las has recibido?

Sé que el tema de la maternidad es uno de los más sensibles que se puede tocar, por eso ya me esperaba que hubiera reacciones en contra. Aunque últimamente se oyen voces contrarias al discurso de que «ser madre es lo mejor que te va a pasar en la vida», este aún sigue siendo predominante. Lo que no esperaba son los apoyos, toda esa gente que ha dicho «por fin hay alguien que sale diciendo esto públicamente».
 

A pesar de ser una persona informada, con un entorno personal que te sugirió que es una etapa complicada, ¿por qué consideras que hay aspectos de la maternidad que siguen soterrados?

Hay mucha gente que no se atreve a explicar con detalle, ante un público desconocido, los aspectos más negativos de ser madre. En petit comité todo el mundo lo habla. También es verdad que luego hay una amnesia de los primeros años que hace que todo el mundo recuerde solo lo bueno.

A mí me decían que era duro, pero duro no es una palabra suficientemente descriptiva. Esto es increíble, pero también una de las experiencias más asfixiantes que vas a vivir en tu vida. Es cierto que tiene momentos maravillosos, pero nadie lo describe con la profusión de detalles que yo creo que merece. Yo desconocía que podía sentir dolor físico por el agotamiento, como si tuviera reuma o artritis.
 

En el libro hay un capítulo que en principio no preveías escribir, el del posparto.

Lo hice porque es una etapa que te lleva al límite tanto físico como emocional. No entiendo cómo no nos han bombardeado con reportajes sobre esto. Solo me lo explico porque es una cuestión que afecta a las mujeres. Si afectara a los hombres, no tengo ninguna duda de que estaría en las portadas de todos los periódicos. 
 

Tu parto duró 30 horas. Cuentas que dudaste mucho acerca de si debías someterte a una cesárea en lugar de esperar. ¿Cómo lo viviste?

Agradecí mucho que mi obstetra me dijera: «Yo espero contigo lo que necesites», dudaba de mí misma, de que lo estuviera haciendo bien en lugar de optar por la cesárea. Me ha impactado mucho que el protocolo médico, de forma generalizada en todos los hospitales, es intervencionista. Debería ser todo lo contrario: esperar y supervisar. A todos los niveles, en muchos ámbitos, los médicos deberían acompañar, asistir, esperar y evitar intervenir.
 

¿Te sorprende que el debate acerca de la maternidad lo protagonicen básicamente mujeres?

No, porque por ahora la actividad en general recae sobre nosotras. También es cierto que he recibido muchísimos mensajes de apoyo por parte de hombres.
 

Destacas de tu pareja, Raúl, que es un padrazo. ¿Qué consideras fundamental a la hora de compartir la crianza de los hijos y mantener una buena relación de pareja?

Un bebé puede arrasar con una pareja. Todo cambia de la noche a la mañana y te enfrentas a situaciones muy raras, como tener criterios diferentes sobre qué es lo mejor para los niños. El apego te puede llevar a pensar que el tuyo siempre es mejor y así apartas al otro.

Hay que hacer un esfuerzo de tranquilidad y generosidad, aunque vaya en contra de tu instinto y tu impulso como madre. Debes dar un paso atrás para que ellos se empoderen y se impliquen. Y es fundamental que el hombre tenga empatía.

Dedicaste 4 años y muchos recursos económicos a tratamientos de reproducción asistida. Visto con perspectiva, ¿hubieras adelantado la maternidad?

Si hubiera sabido que me iba a ser tan difícil ser madre, probablemente me hubiera congelado los óvulos, aunque esto tampoco garantiza que hubiera salido bien. Yo quise esperar a tener situación emocional estable, a encontrar una persona con quien quisiera ser madre. No me hubiera atrevido a ser madre sola. Me parecía algo inabarcable.
 

¿Algún consejo para las mujeres que optan por postergar la maternidad?

Nunca me metería en este tema. Sólo es bueno que las mujeres tengan toda la información, que conozcan  qué puede causar infertilidad femenina y sepan que la reserva ovárica cae en picado a partir de los 35 años. En una revisión ginecológica rutinaria pueden hacerte un recuento de folículos y te pueden avisar de que quizás se te está terminando el ciclo de fertilidad.
 

Has sido madre mediante donación de óvulos. Intentas normalizar este tratamiento que tildas de tabú.

Sí, lo es. Es un tema muy íntimo, afecta a la identidad de los hijos, muchas parejas lo viven como una incapacidad y con mucha frustración. Yo tenía claro que lo quería vivir con normalidad y creo que la suerte es que hoy día el modelo de familia está muy diversificado.
 

También señalas la falta de recursos públicos para apoyar la maternidad y la crianza. ¿Qué medidas consideras necesarias?

Falta mucho por hacer. Yo no creo que vea en vida ningún cambio en este sentido en España. Deberían tomarse medidas de tipo económico para ayudar a los padres que tienen dificultades para encontrar el embarazo, pero también para asegurar el asesoramiento en temas de lactancia, garantizar asistencia doméstica y, por supuesto, las bajas paternales y maternales deberían ser más largas e iguales para mujeres y hombres.
 

Samanta Villar participará en el I Encuentro Planeta Salud de la Mujer. Infórmate aquí para asistir.