Afirma la doctora Sílvia Gómez Senent, especialista en Aparato Digestivo del Hospital Universitario La Paz de Madrid, que la intolerancia que más se diagnostica es a las proteínas del gluten, que es la enfermedad celíaca. En los niños, los síntomas son muy llamativos, tienen diarrea, dolor de tripa y dejan de crecer; pero en los adultos varían mucho y se diagnostica con un sencillo test. Sin embargo, la doctora advierte de que "se ha puesto de moda la intolerancia al gluten. Muchas personas deciden eliminarlo de su dieta sin ningún criterio porque aseguran que son intolerantes, sin hacerse ninguna prueba. Es cierto que pueden sentirse mejor, porque el gluten es una sustancia cuya absorción es más difícil y la digestión puede ser más pesada, pero en la mayoría de casos no es por intolerancia". Otra intolerancia es a la lactosa, que también se diagnostica cada vez con más frecuencia. Se da cuando el cuerpo no puede digerir este azúcar de la leche y da síntomas de dolor, distensión abdominal, diarrea y gases. En estos casos la solución es evidente: evitar la leche y los derivados que tengan lactosa, y aquellos productos que los contienen como bollería, pasteles, chocolate, galletas? En este caso hay muchas alternativas, como las leches sin lactosa o de soja, pero también un tratamiento sustitutivo con fármacos. "La leche es ácida y a muchas personas no les sienta bien, pero eso no significa ser intolerante a la lactosa, como en todos los casos, se tiene que diagnosticar", defiende la doctora Gómez Senent.


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