La libido y el deseo están para disfrutarlas y para hacerlo sin que nuestra salud se resienta. Por ello hemos preparado un repaso a las enfermedades de transmisión sexual (ETS) más comunes y qué debemos tener en cuenta tanto para prevenirlas como para remediarlas.

 

El virus del papiloma humano (VPH)

El virus del papiloma humano (VPH) es la enfermedad de transmisión sexual más frecuente: se estima que aproximadamente un 75% de la población sexualmente activa ha estado infectada en algún momento. Su persistencia
se ha asociado con cáncer, tanto en mujeres como en hombres, de ahí la importancia de controlarla. “En algunas mujeres, ciertos tipos del VPH (existen más de 150) pueden dar lugar a cambios anormales en el cuello uterino que pueden evolucionar con el tiempo y desarrollar cáncer. También está asociado con cáncer de ano, vulva, vagina, pene, cabeza y cuello. Lo más importante es diferenciar entre infección y enfermedad por VPH, ya que solo un pequeño porcentaje de los infectados presenta síntomas”, detalla el doctor Román Barabash Neila, dermatólogo del Hospital Virgen del Rocío de Sevilla y miembro de la Academia Española de Dermatología y Venereología.

Síntomas del virus del papiloma humano

La señal principal son las verrugas genitales. “En las mujeres, pueden aparecer en la vulva, la vagina,
el cuello uterino y el ano. En los hombres, aparecen en
el pene, el escroto, el ano o en cualquier lugar del área genital”, indica el dermatólogo. Pero la aparición de las lesiones no suele ir ligada a un contagio reciente: “El tiempo que puede permanecer latente el virus es extremadamente prolongado, pudiendo aparecer como consecuencia de un contagio de años atrás. Siempre es difícil saber la cadena de transmisión y hay que aclarar este punto para evitar dudas y problemas sobre la fidelidad de la pareja actual”, advierte Esther de la Viuda, ginecóloga en el Hospital Universitario de Guadalajara.

¿Qué tratamiento existe para el VPH?

“Aunque se hayan curado las verrugas, es posible que el virus esté presente, ya que puede permanecer en el cuerpo durante semanas o años sin producir síntomas. Dado que no existe tratamiento que lo erradique, lo más importante es la prevención mediante vacunas, uso de preservativo y controles ginecológicos”, aconseja el doctor Román Barabash.

Se estima que un 75% de la población sexualmente activa ha estado infectada en algún momento de su vida por el virus del papiloma humano.

 

Enfermedades de transmisión sexual asintomáticas

La gonorrea y la chlamydia son dos infecciones producidas por bacterias y que a menudo ocurren a la vez. “Pueden ser asintomáticas en el 70–80% de las mujeres y en el 50% de los hombres. Su importancia radica en que la infección puede ascender a través del tracto genital y dar lugar a una enfermedad inflamatoria pélvica que puede dejar como secuela una infertilidad”, alerta la ginecóloga Esther de la Viuda.

Síntomas de la gonorrea y chlamydia

Pueden manifestarse de dos a tres semanas después del contacto con una persona infectada. Según detalla el doctor Barabash, existe una sintomatología variada desde secreción de la vagina de la mujer o el pene del hombre a dolor al orinar o necesidad frecuente de orinar, dolor en la pelvis o el abdomen, ardor o picor en el área de la vagina, enrojecimiento o hinchazón de la vulva y sangrado entre períodos menstruales.

Tratamiento de estas enfermedades

Ambas patologías se tratan con antibióticos que suelen tomarse durante siete días. Los contactos sexuales de los pacientes con este tipo de infecciones deben ser examinados y tratados, aunque no presenten síntomas, y es imprescindible el uso del preservativo hasta finalizar el tratamiento, según se recomienda en la Guía de Buena Práctica Clínica en Infecciones de Transmisión Sexual del Ministerio de Sanidad.

 

La sífilis, más en los hombres

Producida por la bacteria Treponema pallidum, la sífilis se trata de una de las infecciones de transmisión sexual más antiguas. “En nuestro país,
la sífilis es más frecuente entre los varones homosexuales. También se puede transmitir durante la gestación, al feto, pero hoy día es infrecuente”, explica la dermatóloga Teresa Puerta López, coordinadora del Grupo Español para la Investigación de Enfermedades de Transmisión Sexual/ Sida de la Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV).

Síntomas de la sífilis

La infección se desarrolla en varias fases:


  1. Fase primaria. “Tiene como síntoma típico el llamado “chancro sifilítico”, que es una úlcera no dolorosa que se puede localizar en la zona genital o extragenital. En general, también en esta fase hay una inflamación de los ganglios de la ingle”, detalla esta especialista.

  2. Fase secundaria. Si no se trata la infección en la fase primaria, entre 6 y 8 semanas surgen nuevos síntomas: “Es típica la aparición de lesiones rojas o sonrosadas, sobre todo en el tronco y/o palmas de manos y plantas de pies, que no pican ni duelen”, dice Teresa Puerta.

  3. Fase terciaria. La sífilis afecta a distintos órganos: hueso, músculos, corazón, sistema nervioso. “Aparece en personas no tratadas de sífilis y al cabo de muchos años (entre 15 y 20), pero hoy prácticamente ya no se llega a esta fase por la existencia de tratamiento”, dice.

Tratamiento de la sífilis

Se utiliza antibiótico, en concreto penicilina. La dermatóloga recomienda consultar con el médico ante cualquier signo de la enfermedad para atajarla cuanto antes.

USA PRESERVATIVO: “Protege de manera eficaz frente a las infecciones de transmisión sexual que se transmiten por fluidos, en las que exista penetración vaginal, anal u oral”

 

El VIH y el SIDA

El virus de la inmunodeficiencia humana produce sida y se transmite a través de vía sanguínea en las relaciones sexuales. Actualmente, la mayoría de las infecciones se producen por vía sexual y en hombres homosexuales; en el caso de las mujeres, el contagio tiene lugar en la mayoría de las ocasiones por vía heterosexual, afirma la Academia Española de Dermatología y Venereología.

Síntomas del SIDA

La Guía de Buena Práctica Clínica en Infecciones de Transmisión Sexual del Ministerio de Sanidad describe distintos síntomas en la fase de primoinfección, que aparece habitualmente entre dos y cuatro semanas tras la infección: fiebre, cefaleas, sudoración, dolores musculares, dolor en las articulaciones, inflamación de los ganglios linfáticos, molestias en la faringe, anorexia, nauseas, vómitos, diarrea y erupción cutánea. Lentamente, la enfermedad progresa dando lugar a un cuadro de infecciones graves y/o procesos tumorales.

Tratamiento del SIDA

Las recomendaciones del Plan Nacional sobre el Sida (PNS) se basan en el tratamiento con antirretrovirales para mantener
la enfermedad bajo control. La Academia Española de Dermatología y Venereología aconseja el uso del preservativo y el tratamiento antirretro- viral como muy eficaces para evitar la transmisión de este virus.

 

Herpes o el Virus del Herpes Simple

El Virus Herpes Simple (VHS) no solo afecta a los labios, también tiene capacidad para provocar lesiones en los genitales y en la zona anal. “Se transmite por contacto con la piel y/o las mucosas de una persona con una cantidad suficiente de virus como para poderlo contagiar, y puede transmitirse aunque no haya lesiones. También puede suceder que una persona con un herpes en los labios lo transmita a la zona genital o anal si practica sexo orogenital u oroanal”, aclara la doctora Teresa Puerta.

Síntomas del herpes

Aparecen vesículas (pequeñas ampollas), con un contenido amarillento o translucido, que tienden a agruparse. “Se rompen
con facilidad, dejando pequeñas úlceras superficiales que más tarde se convierten en costras y que curan sin dejar cicatriz. Se suele acompañar de quemazón o escozor en la zona de las vesículas”, dice Teresa Puerta.

La especialista detalla que existen tres situaciones distintas de esta infección con diferencia en la intensidad de los síntomas:

Personas infectadas por primera vez (primoinfección), que tras un periodo de incubación de entre 1 y 3 semanas desde la relación sexual, sufren un cuadro clínico que se caracteriza por muchas lesiones, con dolor o quemazón y síntomas generales como fiebre y malestar general.

Personas infectadas que no han tenido síntomas, pero tras un periodo indeterminado (desde meses a incluso años), aparecen las lesiones, en menor número y sin afectación del estado general.

Portadores asintomáticos. Personas infectadas que nunca presentan lesiones, pero que sí pueden transmitir la infección.

Tratamiento del herpes

“Tanto en el primer caso como en el segundo, el paciente puede tener recurrencias a lo largo de su vida o no volver a tener más episodios. Si existen recurrencias se tratan con fármacos antiherpéticos, y si se tienen muchas se puede utilizar un tratamiento prolongado durante seis meses o un año. En general, se administra por vía oral o intravenosa (en los casos más graves), ya que los tratamientos antiherpéticos en crema no tienen ninguna eficacia demostrada”, indica la doctora Puerta. Estos medicamentos, aunque no tienen capacidad para eliminar el virus, sí sirven para reducir las lesiones y acortar la infección.

 

Medidas de prevención de las ETS

PRESERVATIVO

Es el método más recomendado. Según el dermatólogo Román Barabash, “protege de manera eficaz frente a las infecciones de transmisión sexual que se transmiten por fluidos, en las que exista penetración vaginal, anal u oral, como pueden ser gonorrea, chlamydia, virus de la hepatitis B, hepatitis C y el VIH”. Sin embargo, en otras enfermedades como el virus del papiloma humano (VPH), herpes o sífilis, no proporciona una protección total: “En estos no es eficaz al 100% porque se pueden transmitir aunque no exista penetración, basta con el contacto de piel con piel, piel con mucosas, o mucosa con mucosa”, explica el especialista.

VACUNAS

“La vacunación frente al virus del papiloma humano es recomendable”, afirma Esther de
la Viuda, ginecóloga en el Hospital Universitario de Guadalajara. Ante este virus, que puede causar cáncer de cuello de útero, existe vacuna y se encuentra incluida en los calendarios de vacunación de todas las comunidades autónomas españolas, administrándose a las chicas de entre 11 y 14 años. La Asociación Española de Pediatría recomienda esta vacunación en todas las adolescentes y también recomienda valorarlo en los varones. Las personas vacunadas desarrollan defensas que evitan la infección por estos virus en caso de contacto sexual, aunque hay que tener presente que no todos los virus implicados en los tumores están contenidos en las vacunas disponibles.

HIGIENE ÍNTIMA

El exceso de limpieza o de exposición al agua de nuestra piel supone una agresión para la misma y puede deteriorarla. “Destruye sus barreras protectoras y abre la puerta de entrada a bacterias, hongos, virus y a otros microorganismos. Por tanto, la ducha diaria en condiciones normales con jabones de pH neutro suele ser suficiente”, aconseja Román Barabash. El dermatólogo también recomienda no compartir ropa o tejidos, aunque según matiza es una vía de transmisión bastante infrecuente. Además, la doctora Teresa Puerta, coordinadora del Grupo Español para la Investigación de Enfermedades de Transmisión Sexual/Sida de la Academia Española de Dermatología y Venereología, aconseja evitar el uso de ropa interior estrecha o sintética, ya que aumenta la humedad en la zona vulvar facilitando la aparición de hongos vaginales, y las duchas vaginales porque modifican la microbiota vaginal. “Estos hábitos pueden dar lugar a otras infecciones (no de transmisión sexual) relacionadas con la alteración de la flora vaginal, como pueden ser la vaginosis bacteriana o la candidiasis”, explica.

ABSTINENCIA

“Se recomienda no mantener relaciones sexuales cuando se tengan síntomas de cualquiera de las enfermedades de transmisión sexual para evitar contagiar a otras personas”, advierte la ginecóloga Esther de la Viuda.