1. “Me duele el pecho y tengo malestar general”

Este es un síntoma cuyas causas son muy dispares, unas son graves y otras no. Puede tener relación con problemas cardiovasculares, como un ataque cardíaco; pulmonares (embolia o neumonía); o incluso con factores psicológicos como la ansiedad. Si tienes hipertensión o colesterol alto, obesidad o eres fumadora, el riesgo cardiovascular aumenta.

Señal de alarma: cuando se produce un ataque cardíaco, el cuerpo avisa con un dolor parecido a un peso en la zona del esternón, mareos, dificultad para respirar y pérdida del conocimiento, entre otros.

2. “Tengo un dolor de cabeza fuerte y repentino”

Las cefaleas arrastran más de un millar de causas, pero cuando el dolor se produce de forma brusca e intensa podría tratarse de un ictus, una enfermedad que afecta a zonas muy pequeñas del cerebro y es la principal causa de discapacidad y segunda de muerte en España.

El aviso principal: la Sociedad Española de Neurología (SEN) remarca la falta de fuerza en un lado de la cara, brazo o pierna de forma súbita. También señala la pérdida de visión total o parcial, la alteración en el habla y el vértigo como síntomas principales del ictus.

3. “Voy al baño con mucha frecuencia”

La infección de orina produce muchas ganar de ir al baño, aunque la micción es escasa. Si orinas con frecuencia, en abundancia y tienes mucha sed podría tratarse de una diabetes mellitus. Este trastorno se origina porque hay gran cantidad de glucosa en sangre, que arrastra el agua, de ahí la micción excesiva, que, a su vez, produce mucha sensación de sed.

¿Cómo reacciona el cuerpo? El cuerpo te avisa mediante la regla de las 4P: la poliuria, ganas constantes de hacer pis; la polidipsia, necesidad de beber mucha agua; la polifagia, sensación de hambre constante; y pérdida de peso.

4. “He perdido/ganado peso sin motivo”

El metabolismo puede alterarse por una diabetes mal controlada, algunos cánceres y también por problemas de orden psicológico. No obstante, el hipo y el hipertiroidismo son los principales responsables de los cambios de peso repentinos, cuyos síntomas son antagónicos.

Hipertiroidismo: se trata de una producción excesiva de la hormona tiroidea en la sangre. Sin cambiar de hábitos, provoca una pérdida de peso y puede generar calor, palpitaciones y temblor en las manos.

Hipotiroidismo: la ingesta de alimentos y los hábitos tampoco varían, pero aún así se gana peso, y origina una sensación generalizada de malestar e irritabilidad.

5. “Este lunar ha cambiado de aspecto"

Que un lugar cambie de tamaño no tiene por qué implicar algo malo, pero siempre es conveniente consultar. El factor genético y la exposición solar influyen en el desarrollo de melanomas.

Los lunares “feos”: la dermatóloga Cristina Gómez, del Hospital Universitario La Paz (Madrid), destaca que para detectar un melanoma –cáncer de piel– debemos fijarnos en aspectos como los bordes irregulares, la evolución (si pica o sale una herida que no se cura) o si el lunar tiene un aspecto muy distinto al resto de los que tiene la persona.

6. “Tengo un dolor de regla insoportable”

Las reglas dolorosas, un trastorno que se conoce como dismenorrea, pueden no asociarse a enfermedades y suelen desaparecer tras el embarazo. En otros casos, sí que tienen relación con patologías, como es el caso de la endometriosis. La padecen un 20% de las mujeres y consiste en la salida al resto del organismo del tejido endometrial (que descama la mujer en cada ciclo menstrual).

¿Cómo sé si tengo endometriosis? Esta enfermedad suele cursar, aparte de con dolor menstrual, con trastornos durante el ciclo, molestias durante el coito e incluso con dolor al defecar.

7. “No entiendo por qué estoy tan cansada”

“La fatiga es el síntoma que más odiamos los médicos porque es muy inespecífica”, apunta la endocrina Noemí González. Así, el primer paso es saber por qué siempre estás cansada. Para encontrar su origen es clave definir si es muscular o respiratoria. La primera se asocia a la falta de hierro, que puede desembocar en anemia.

Signos de alarma de la anemia: aparte del cansancio, puedes experimentar caída del cabello, sequedad en la piel, aparición de úlceras en los labios y taquicardia.

8. “Sufro de estreñimiento”

Lo más habitual es que el estreñimiento esté causado por el tipo de alimentación o la falta de ejercicio. Asimismo, también se relaciona con el estrés, por eso se aconsejan los ejercicios de relajación. Las intolerancias y el síndrome del intestino irritable también lo producen y se alternan con episodios de diarrea.

¿Cómo reacciona el cuerpo? La lactosa y el gluten son los principales responsables de las intolerancias, que producen flatulencias, dolor intestinal y alternan períodos de diarrea y estreñimiento. Una forma de evitar los problemas que nos produzca tomar leche puede ser seguir un menú sin lactosa. El colon irritable tiene síntomas similares.

9. “Últimamente veo borroso”

Dejar de ver con nitidez puede asociarse a un coágulo en la arteria que irriga al ojo. En este caso, la pérdida de visión es gradual. Cuando la pérdida se da de forma súbita, puede tener que ver con problemas como un desprendimiento de la retina. Por otro lado, el glaucoma también produce pérdida de visión progresiva.

El glaucoma se caracteriza porque el sistema de drenaje del ojo se obstruye y la tensión ocular aumenta. Suele darse en ambos ojos, pero comienza en uno de ellos, y una vez se diagnostica, es para siempre. No tiene por qué doler y la pérdida de visión es lenta: primero se pierde la visión periférica, por eso se tarda en notarlo.

10. “Tiemblo sin motivo”

Hipertensión, ansiedad, esclerosis múltiple… una galería de trastornos producen temblor, e incluso también los originan ciertos medicamentos. No obstante, no hay que desestimar este síntoma, ya que es uno de los signos tempranos del Parkinson.

El Parkinson es una pérdida neuronal de sustancia negra, una parte del cerebro que afecta a la producción de dopamina –encargada de transmitir la información de unas neuronas a otras–. El temblor es el síntoma más frecuente (en un 70% de los casos se acusa), así como la lentitud en los movimientos, la rigidez o el aumento del tono muscular.