Hace años que se habla del intestino como “el segundo cerebro” y que la ciencia ha puesto el foco en esta parte de nuestro cuerpo. Una flora intestinal –o microbiota– debilitada se ha asociado a enfermedades como las alergias, la candidiasis o trastornos de orden psíquico como la depresión. Quienes defienden esta correlación, hablan del llamado síndrome del intestino permeable, un trastorno que se da cuando se desequilibran las bacterias que habitan en este órgano y los alimentos se digieren mal, lo que podría empeorar la inmunidad frente a ciertas enfermedades. En 2016, la revista Science publicó diversos estudios que alertaban de que las dietas calóricas y algunos medicamentos dañaban la diversidad microbiana y se asociaban a problemas de salud.

Sin embargo, dicho síndrome no está reconocido como enfermedad, y parte de la comunidad médica asegura que este trastorno carece de base científica. En cualquier caso, en lo que coinciden tanto sus partidarios como detractores es que la alimentación saludable es un pilar básico para prevenir enfermedades. En Todo está en tu digestión (Paidós divulgación), el médico estadounidense Josh Axe –especialista en medicina natural y nutricionista clínico– argumenta por qué hay motivos para considerar la salud intestinal como “la zona cero de enfermedades como la diabetes, la tiroides o la fatiga crónica”. Estos son los alimentos que nos aconseja eliminar de la dieta para gozar de una mejor salud intestinal y, claro, de mayor bienestar.

Trigo y otros cereales. Axe afirma que estos contienen “antinutrientes”, como el gluten o la lectina, que pueden dañar la mucosa intestinal y así mermar la respuesta inmunitaria frente a enfermedades. Alternativas: trigo sarraceno, espelta, quinoa.

Leche de vaca comercial. El médico estadounidense asegura que el proceso de pasteurización destruye las enzimas vitales y dificulta la digestión de la lactosa. Se puede sustituir por leche de oveja, de cabra; o leches vegetales como la de almendra o coco.

Azúcar. Es la sustancia que está en el punto de mira por sus perjuicios para la salud. Alimenta las bacterias perjudiciales y las levaduras que alteran el equilibrio intestinal y lleva a que algunos microbios eliminen bacterias beneficiosas y produzcan toxinas que dañan el intestino. Aquí tienes algunas  claves para reducir o eliminar su consumo

Grasas hidrogenadas. El aceite de colza, soja o maíz las contienen. Axe manifiesta que muchos alimentos con la etiqueta «natural» incluyen estos aceites vegetales. Los aliños, condimentos y sopas son algunos de los productos que pueden contenerlos. Opciones saludables: aceite de oliva, de coco y mantequilla clarificada.

Alimentos con OMG. Son alimentos modificados transgénicamente, como el maíz o la soja, que contienen niveles altos de glifosato –el ingrediente activo de un herbicida–. En Todo esta en tu digestión se advierte del desequilibrio de la microbiota y el daño de la mucosa intestinal que producen.

Sustancias químicas tóxicas. El experto indica que suelen encontrarse en alimentos procesados y bebidas azucaradas. Los edulcorantes artificiales, como el aspartamo, pesticidas, antibióticos o colorantes y conservantes alimentarios destruyen las bacterias beneficiosas del intestino.