La alimentación es uno de los ámbitos donde existen más mitos y malentendidos. Lo que es bueno un día, al siguiente es perjudicial y viceversa. Y en ambos casos, tendemos a creerlo a pies juntillas. Una prueba evidente son los alimentos integrales o alimentos sin refinar. Todos creemos saber que son más buenos que los blancos, así que siempre han contado con nuestro favor, pero, ¿conocemos el porqué?

¿En qué se diferencia un alimento integral de uno refinado?

Con el proceso de refinamiento, los alimentos pierden capas externas y gran parte de la fibra que contienen. Los integrales, en cambio, conservan todas las partes del grano: la envoltura exterior (fibra), el germen (aporte vitamínico) y el endosperma (hidratos de carbono). En función de la proporción de grano que se use en la extracción, se perderán más o menos micronutrientes.

En un momento en el que la tendencia en la sociedad es disminuir el consumo de fibra, "muy por debajo de lo recomendado" según el Libro Blanco de la Nutrición en España, consumir alimentos integrales es una forma de atenuar ese déficit. Pues los alimentos integrales tienen más vitamina B, hierro y fibra que los refinados. Por eso, los nutricionistas recomiendan el consumo de cereales enteros. No aportan menos calorías, pero sí son una gran fuente de vitaminas, minerales y fibra.

La fibra, un básico que conviene recuperar

La importancia de la fibra radica en sus propiedades y es muy recomendable en diferentes enfermedades:

- Regula el tránsito intestinal. Es el mejor remedio natural contra el estreñimiento, dado el efecto positivo que tiene sobre el tránsito intestinal.

- Favorece la saciedad. La comida integral arrastra una gran cantidad de agua del estómago, lo cual retrasa el vacío gástrico.

- Reduce el colesterol. Tanto en los cereales integrales como en la pasta integral encontramos la llamada fibra soluble, que durante el tránsito intestinal, atrapa el colesterol y lo expulsa a través de las heces. A las personas con enfermedad cardiovascular se les recomienda una dieta rica en fibra.

- Mantiene la insulina. Los cereales reducen el nivel de glucosa y ayudan a protegerse frente a la diabetes.

Del mismo modo, conviene tener en cuenta que la fibra es muy perjudicial para personas con colitis ulcerosas, enfermedad de Crohn o con cuadros diarreicos frecuentes.