Tomarlos de vez en cuando, esporádicamente. "Y sí pueden ser de buena calidad, mejor que mejor", sugiere Javier Aranceta, presidente del comité científico de la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria y profesor asociado de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Navarra, tras sacar a colación que los cerdos que se alimentan con bellotas y viven en dehesas, tienen un perfil lipídico similar al aceite de oliva.

Con todo, la recomendación es tomar menos cantidad. "La pauta es evitar comer embutido a diario, sino un día tomar embutido, otro día queso, otro prepararse un bocadillo de sardinas en conserva o añadirlas a la ensalada, otro día una tortillita, etcétera", aconseja la nutricionista Lucía Bultó. "El consumo de jamón de York ?interviene Manuel Moñino, investigador del Centro de Investigación Biomédica en Red de la Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición ?CIBEROBN- y presidente del Colegio Oficial de Dietistas-Nutricionistas de Baleares? entraña menos riesgos cardiovasculares que el chorizo, al tiempo que es más apto para controlar el peso. ¿Por qué? Porque tiene mucha menos grasa, aunque los dos sean alimentos muy salados". En ese sentido, los embutidos bajos en grasa y en sal son, en general, más sanos. Mejor mirar las etiquetas.


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